En la Puerta del Sol empiezan las carreteras radiales de España
La Puerta del Sol, la plaza más famosa de Madrid, alberga desde 1950 la placa del Kilómetro Cero, punto de origen de las carreteras radiales de España, la estatua del Oso y el Madroño (símbolo heráldico de la ciudad) y el reloj de la Casa de Correos, instalado en 1866 y protagonista de las campanadas y las doce uvas de cada Nochevieja. El acceso es libre y gratuito en todo momento.
Por Florencia
- Ubicación
- Centro de Madrid, confluencia de diez calles
- Kilómetro Cero
- Placa instalada en 1950
- Reloj de la Casa de Correos
- Instalado en 1866 por José Rodríguez Losada
- Acceso
- Libre y gratuito en todo momento
La Puerta del Sol es la plaza más simbólica de Madrid y el punto donde confluyen diez calles del centro histórico.

El Kilómetro Cero y el Oso y el Madroño
Desde 1950, una placa de bronce incrustada en el pavimento marca el Kilómetro Cero, punto teórico de origen de las seis carreteras radiales que salen de Madrid hacia el resto de España.
A pocos metros, la estatua del Oso y el Madroño, símbolo heráldico de la ciudad desde la Edad Media, es uno de los puntos de encuentro más populares y fotografiados de la capital.
El reloj de las campanadas y las doce uvas
El reloj de la Casa de Correos, instalado en 1866 por el relojero José Rodríguez Losada, es el protagonista de la tradición más televisada de España: cada Nochevieja, miles de personas se reúnen en la plaza para comer una uva con cada una de las doce campanadas que marcan la llegada del año nuevo, una costumbre popular desde comienzos del siglo XX que se retransmite en directo a todo el país.
Del portón medieval a plaza de todos
El nombre de la plaza viene de una antigua puerta de la cerca medieval que se alzaba en el extremo oriental del Madrid de entonces. Según la tradición, sobre ese acceso lucía un sol, y de ahí quedó bautizado todo el espacio.
Con el paso de los siglos la ciudad creció más allá de sus muros, la puerta desapareció y el lugar se convirtió en un cruce de caminos donde confluían mercaderes, viajeros y vecinos que acudían a enterarse de las novedades.
La fisonomía actual es fruto sobre todo de las reformas del siglo XIX, cuando se derribaron manzanas enteras para dar a la plaza su aire de salón abierto, con forma de semicírculo irregular y edificios de fachadas uniformes.
Desde entonces ha sido escenario de celebraciones, concentraciones y manifestaciones, y casi todos los acontecimientos importantes de la vida madrileña han pasado en algún momento por aquí, de modo que conviene verla como un espacio vivo y no solo como un decorado.
Qué mirar con calma en la plaza
Además de la placa del Kilómetro Cero, merece la pena detenerse en la Casa de Correos, el edificio del reloj. Se levantó en el siglo XVIII como oficina de correos y hoy es sede del gobierno de la Comunidad de Madrid.
Su fachada de ladrillo y piedra, con la torre del reloj coronada por una pequeña estructura con bola, es una de las imágenes más reconocibles de la capital, sobre todo cuando se enciende al caer la noche.
Fíjate también en la estatua ecuestre de Carlos III, que preside el centro de la plaza. A este monarca se le conoce como el mejor alcalde de Madrid por las mejoras urbanas que impulsó durante su reinado: empedrado, alumbrado, alcantarillado y nuevos paseos.
Muy cerca está la fuente de la Mariblanca, réplica de una estatua que durante generaciones ocupó este rincón. Mirar a tu alrededor te ayuda a entender cómo se superponen varias épocas en un solo lugar.
Mira además el suelo y las esquinas: en el pavimento hay placas conmemorativas, y las bocacalles revelan por dónde se reparte la vida del centro.
Desde la plaza arrancan calles peatonales llenas de comercios, la célebre calle Mayor hacia el Madrid de los Austrias y la carrera de San Jerónimo hacia el barrio de las Letras.
Basta quedarse unos minutos en un banco para ver cómo se cruzan madrileños con prisa, grupos de turistas y artistas callejeros.
Un punto de partida para recorrer el centro
Por su posición central, la Puerta del Sol funciona muy bien como inicio de un paseo a pie. Hacia el oeste, en pocos minutos llegas a la Plaza Mayor por calles estrechas, y desde allí al Palacio Real y la catedral de la Almudena.
Hacia el este te espera el eje de la calle de Alcalá, que desemboca en la Cibeles y el paseo del Prado, donde se concentran algunos de los museos más importantes del país.
Si prefieres un recorrido más tranquilo, busca las callejuelas del entorno, donde sobreviven tabernas antiguas, pastelerías y tiendas de oficios que han resistido el paso del tiempo.
Cerca de la plaza hay rincones con historia, como la calle del Arenal o el área de Santa Cruz, que ofrecen un contraste agradable con el bullicio principal. Una vuelta de media hora por esos alrededores te dejará una idea más fiel del carácter castizo del centro madrileño.
Ten en cuenta que es una de las zonas más concurridas de la ciudad, sobre todo en fechas señaladas. Si quieres hacer fotografías con espacio libre alrededor, madruga o elige una hora tranquila entre semana.
Guarda bien tus pertenencias, como harías en cualquier punto de gran afluencia, y si coincides con la Nochevieja, infórmate con antelación sobre los accesos y las medidas organizativas que anuncia el ayuntamiento cada año.





