Más de seiscientos metros cuadrados de vitrales en la Sainte-Chapelle

La Sainte-Chapelle, construida en apenas siete años entre 1241 y 1248, fue encargada por el rey Luis IX para albergar la Corona de Espinas de Cristo, adquirida en 1239 al emperador latino de Bizancio. Sus vitrales, con más de 600 metros cuadrados de superficie y unas 1.113 escenas bíblicas, la convierten en una de las obras de referencia del gótico francés, con un estilo que reduce el muro casi por completo en favor del vidrio de color.

Por

Ubicación
Île de la Cité, dentro del recinto del Palacio de Justicia
Construcción
1241-1248
Encargada por
El rey Luis IX (San Luis)
Superficie de vitrales
Más de 600 metros cuadrados

La Sainte-Chapelle es una de las joyas góticas menos conocidas de París, en la Île de la Cité.

Los vitrales de la capilla alta de la Sainte-Chapelle de París.
Guilhem Vellut from Paris, France (CC BY 2.0)

Una capilla construida para una reliquia sagrada

En 1239, tras dos años de negociaciones, el rey Luis IX adquirió al emperador latino de Bizancio, Balduino II de Courtenay, la reliquia más preciada de la Cristiandad: la Corona de Espinas que, según la tradición, llevó Jesucristo en su crucifixión.

Para albergarla dignamente, el rey encargó la construcción de una capilla que se completó en un tiempo récord de apenas siete años, entre 1241 y 1248, y que fue consagrada en abril de ese último año.

Más de mil escenas bíblicas contadas en vidrio de color

El estilo arquitectónico de la Sainte-Chapelle se caracteriza por la casi total desaparición del muro de piedra en favor de las vidrieras, que cubren una superficie superior a los 600 metros cuadrados repartida en unas 15 ventanas y 1.113 escenas de vidrio de color que narran la historia bíblica desde el Génesis hasta la Pasión de Cristo.

Ese vínculo entre poder terrenal y divino, materializado en la propia reliquia, convertía a la capilla en un símbolo directo de la legitimidad de la monarquía francesa.

Planifica tu viaje a París:

• Guía de París

• Catedral de Notre-Dame

• Jardín de Luxemburgo

El contraste arquitectónico entre la capilla baja y la alta

El templo palatino de la isla de la Cité presenta una singular estructura superpuesta en dos niveles concebidos para funciones sociales marcadamente distintas.

La capilla inferior, dedicada a la Virgen María y destinada a los sirvientes y la servidumbre del palacio real, se caracteriza por sus bóvedas bajas sostenidas por columnas policromadas en rojo bermellón y azul intenso con flores de lis doradas y torres de Castilla en homenaje a Blanca de Castilla, madre de Luis IX.

Al ascender por una estrecha escalera de caracol de piedra caliza se accede a la capilla superior, reservada antiguamente al monarca, su familia y los dignatarios eclesiásticos más allegados.

El efecto espacial es inmediato: los muros de piedra prácticamente desaparecen para dar paso a una caja de cristal y luz filtrada por quince vidrieras monumentales de quince metros de altura que tocan las bóvedas de crucería estrelladas.

La técnica del vidrio tintado y los azules medievales

Los ventanales góticos del siglo XIII narran de forma secuencial la historia de la salvación bíblica a través de más de mil escenas figurativas que se leen en sentido ascendente desde la base izquierda hacia la derecha.

Los artesanos vidrieros medievales emplearon óxidos metálicos fundidos con la masa vítrea para lograr una rica paleta de rojos cobrizos, verdes esmeralda y el afamado azul de Chartres.

Bajo la gran aguja exterior, una plataforma elevada de mármol sostenida por ángeles esculpidos albergaba antiguamente la Gran Caza de plata dorada con la Corona de Espinas y los fragmentos de la Vera Cruz, reliquias que motivaron la construcción de esta joya del gótico radiante.

Pautas para apreciar los vitrales góticos

El momento idóneo para visitar el interior coincide con las horas centrales de días luminosos o despejados, cuando la radiación solar incide de forma directa sobre las fachadas sur y este, proyectando una caleidoscópica alfombra de sombras multicolores sobre el suelo de losas medievales.

Se recomienda llevar unos prismáticos de teatro o utilizar el zum óptico de la cámara para apreciar con detenimiento los detalles de los paneles superiores.

Al encontrarse integrada en el recinto judicial del Palacio de Justicia de París, el acceso requiere atravesar controles de seguridad estrictos similares a los de un aeropuerto. Conviene evitar portar objetos punzantes o bultos voluminosos para agilizar el ingreso a la explanada histórica.

De las reliquias a la restauración

Durante la Revolución Francesa, la capilla perdió su función religiosa y sufrió daños importantes. Las reliquias fueron trasladadas a otro lugar y algunas esculturas y elementos decorativos desaparecieron o se deterioraron.

En el siglo XIX se emprendió una larga campaña de restauración dirigida por arquitectos como Félix Duban, Jean-Baptiste Lassus y Eugène Viollet-le-Duc, que reconstruyeron la flecha del tejado y repusieron buena parte de la decoración. Por eso lo que se ve hoy combina piezas medievales con aportaciones del siglo XIX.

Las reliquias principales, entre ellas la Corona de Espinas, se conservan desde el siglo XIX en el tesoro de la catedral de Notre-Dame.

Visitar la Sainte-Chapelle con este dato presente permite entender que su función original era la de un enorme relicario de piedra y vidrio, una caja de luz concebida para guardar un tesoro espiritual.

El rosetón occidental, de estilo gótico flamígero y añadido a finales del siglo XV, aporta una nota decorativa distinta a la del resto del edificio.

El Palacio de la Cité y la Conciergerie

La capilla formaba parte del antiguo palacio real de la Île de la Cité, residencia de los reyes de Francia hasta el siglo XIV. Con el tiempo, el conjunto pasó a albergar instituciones judiciales, y parte de sus edificios se convirtieron en una prisión, la Conciergerie.

Esta se hizo famosa durante la Revolución por haber alojado a numerosos presos, entre ellos la reina María Antonieta. Hoy es un monumento visitable, y sus grandes salas góticas permiten imaginar cómo era el palacio en la Edad Media.

Combinar ambas visitas ofrece una imagen más completa del lugar. En la Sainte-Chapelle se aprecia el refinamiento artístico y devocional del rey Luis IX, y en la Conciergerie se percibe la dimensión política y judicial del poder.

Dedica tiempo a pasear después por la isla, con la catedral y el río a pocos pasos, para completar un recorrido que resume buena parte de la historia medieval y moderna de la ciudad.

Para saber más