Cara a cara con los gorilas de montaña en los Volcanes de Ruanda

El trekking de gorilas de montaña en el Parque Nacional de los Volcanes de Ruanda es uno de los encuentros de vida silvestre más exclusivos y regulados del planeta. Varias familias de gorilas habituadas a la presencia humana son visitadas diariamente por grupos estrictos de un máximo de ocho personas acompañadas por rastreadores y guardaparques armados.

Por

Encuentro de rastreo con una familia de gorilas de montaña en la densa vegetación de las Virungas.
Dylan Walters (CC BY 2.0)
Tiempo de observación
Un máximo de una hora junto a la familia de gorilas
Tamaño del grupo
Máximo 8 visitantes por familia al día
Duración de caminata
De media hora a más de cuatro horas, según la ubicación de la familia asignada
Distancia mínima
7 metros y uso obligatorio de mascarilla médica

El trekking de gorilas de montaña en el Parque Nacional de los Volcanes de Ruanda es uno de los encuentros de vida silvestre más exclusivos y regulados del planeta.

Varias familias de gorilas habituadas a la presencia humana son visitadas diariamente por grupos estrictos de un máximo de ocho personas acompañadas por rastreadores y guardaparques armados.

El encuentro frente a frente con el espalda plateada

La experiencia arranca temprano por la mañana en la sede central de Kinigi, donde se asigna a cada grupo una familia específica según el nivel físico de los caminantes.

Avanzar por las laderas volcánicas cubiertas de bambú y ortigas gigantes culmina cuando los rastreadores señalan a los animales: observar a un macho espalda plateada de gran tamaño a escasos metros en su entorno natural es una experiencia muy emocionante.

El modelo ruandés de conservación de alta gama

El precio del permiso responde a una estrategia de turismo de bajo impacto y alto rendimiento.

El 10% de los ingresos por permisos se destina directamente a las comunidades limítrofes a través del programa de reparto de ingresos, financiando escuelas, centros de salud y carreteras.

Preparación física y equipo necesario

Se requiere calzado de montaña impermeable con excelente agarre, polainas altas para protegerse de las hormigas soldado, guantes de jardinería para sujetarse a la vegetación espinosa, chaqueta impermeable y capas térmicas, ya que la altitud supera con frecuencia los 2.500 metros.

Asignación de familias de gorilas en la sesión informativa matinal

La jornada del trekking comienza a primera hora en la sede central de Kinigi con una sesión explicativa donde los guardaparques dividen a los visitantes en grupos estrictos de máximo ocho personas por familia de gorilas.

En este momento se evalúa la condición física de cada excursionista para asignarle una familia que requiera una caminata corta, media o de alta dificultad según la ubicación estimada de los animales en la montaña.

Rastreadores especializados salen al amanecer hacia las últimas madrigueras de pernocta de los gorilas para seguir sus huellas y restos de vegetación partida, comunicando por radio la posición exacta del grupo a los guías que encabezan las expediciones, lo que agiliza el encuentro en la densa selva.

Protocolo sanitario y uso obligatorio de mascarilla médica

Debido a la extrema cercanía genética entre los seres humanos y los gorilas de montaña, estos primates son sumamente vulnerables a patógenos respiratorios transmitidos por personas, incluidos virus gripales y catarrales comunes que pueden provocar desenlaces fatales en una tropa salvaje.

Por este motivo, las autoridades del parque exigen que cualquier visitante con síntomas visibles de resfriado o infección respiratoria se abstenga de realizar la caminata.

Además, durante la hora de observación cercana en la vegetación es obligatorio colocarse una mascarilla quirúrgica limpia y mantener una distancia mínima de siete metros respecto a cualquier ejemplar.

Comportamiento del grupo familiar ante la presencia de observadores

Observar a una familia de gorilas en su hábitat virgen es una lección de serenidad natural.

Mientras el gran macho de espalda plateada mastica con calma tallos suculentos de cardo salvaje vigilando el entorno, los jóvenes juegan rodando por las pendientes musgosas o colgándose de lianas flexibles ante la mirada atenta de las madres.

Si un ejemplar joven se aproxima impulsado por la curiosidad, el visitante debe permanecer quieto y sumiso, bajando la mirada para no desafiar al líder del grupo. Acatar las indicaciones del guía en tono de voz susurrado permite vivir un encuentro tranquilo con estos parientes primates.

Kwita Izina: dar nombre a las crías

Cada año, Ruanda celebra una ceremonia llamada Kwita Izina, palabra que significa dar nombre. En ella se pone nombre a las crías de gorila nacidas durante los doce meses anteriores, en un acto que combina tradición cultural, música y presencia de invitados nacionales e internacionales.

La costumbre se inspira en la práctica ruandesa de nombrar a los niños en una ceremonia familiar, y ha servido para reforzar el vínculo entre la población y la conservación.

Los nombres suelen tener significados positivos relacionados con la esperanza, la paz o la naturaleza. Además de su dimensión simbólica, el seguimiento individual de cada cría permite a los guardaparques y científicos registrar su desarrollo y su pertenencia a cada familia.

Si coincides con la época de la ceremonia, puedes preguntar en el centro de visitantes qué actividades se organizan y cómo se vive esta celebración en la región.

Cómo se comunican los gorilas

Los gorilas utilizan un repertorio de sonidos y gestos que los guías aprenden a interpretar. Los gruñidos suaves y los eructos profundos suelen indicar bienestar y se oyen cuando el grupo come con tranquilidad.

Los golpes en el pecho pueden ser una exhibición de fuerza o una señal de alarma, y los ladridos advierten de algo inusual. Escuchar con atención estos sonidos añade una dimensión especial al encuentro.

También se comunican con la mirada y la postura. Un gorila que baja la cabeza y aparta los ojos transmite calma, y el espalda plateada vigila a su grupo sin necesidad de gestos bruscos. Los visitantes deben imitar esa actitud tranquila: hablar bajo, no señalar y mantener la distancia indicada.

Quienes lo han vivido suelen decir que lo más impactante no es la imponente presencia de los animales, sino la serenidad con la que conviven con las personas.

Explora más destinos y recursos