Ngulia, un santuario vallado para el rinoceronte negro en Tsavo Oeste
El Santuario de Rinocerontes de Ngulia (Ngulia Rhino Sanctuary) es una reserva vallada de unos 90 kilómetros cuadrados dentro de Tsavo Oeste creada para salvar de la extinción total al rinoceronte negro oriental. Con una población que se reproduce en libertad vigilada, es un faro de esperanza para la megafauna africana.
Por Daniel
El Santuario de Rinocerontes de Ngulia (Ngulia Rhino Sanctuary) es una reserva vallada de unos 90 kilómetros cuadrados dentro de Tsavo Oeste creada para salvar de la extinción total al rinoceronte negro oriental. Con una población que se reproduce en libertad vigilada, es un faro de esperanza para la megafauna africana.
- Extensión cercada
- Unos 90 km² rodeados de valla electrificada
- Población protegida
- Rinocerontes negros orientales (Diceros bicornis) que se reproducen en el santuario
- Fundación
- 1986 para frenar el exterminio masivo por caza furtiva en Tsavo
- Puntos de agua
- Balsas artificiales nocturnas iluminadas para observación

La respuesta heroica ante el Exterminio del marfil
Hasta los años setenta, Tsavo albergaba una de las mayores poblaciones de rinocerontes negros de África, de varios miles de ejemplares. Una despiadada oleada de caza furtiva con armas militares diezmó la población hasta dejar menos de veinte supervivientes a finales de los años ochenta.
Ante la catástrofe, se creó el santuario cercado de Ngulia para proteger a los últimos individuos y reconstruir la estirpe.
Rastreo en el matorral espeso de Ngulia
La vegetación de Ngulia se compone de bosques densos de Commiphora y acacias espinosas, el alimento ideal para el rinoceronte negro.
Recorrer sus pistas en 4x4 exige una observación meticulosa: buscar ramas masticadas, huellas trifoliadas en el polvo rojo y escuchar el chasquido de ramas rotas que delata la presencia del coloso alimentándose a pocos metros de la pista.
Ngulia Safari Lodge y la charca iluminada
En las inmediaciones del santuario se alza Ngulia Safari Lodge, encaramado en las colinas de Ngulia.
El lodge es legendario por su charca iluminada donde se coloca carne como cebo para que acudan leopardos salvajes a alimentarse a cierta distancia de la terraza, aunque su presencia no está garantizada.
Vigilancia armada y vallado perimetral electrificado de noventa kilómetros
El Santuario de Rinocerontes de Ngulia representa uno de los mayores baluartes de conservación de megafauna amenazada en África.
Para proteger a la diezmada población de rinoceronte negro oriental (Diceros bicornis michaeli) del azote de la caza furtiva, el Servicio de Fauna de Kenia dotó a este recinto de noventa kilómetros cuadrados de una sofisticada valla perimetral electrificada y patrullas de guardaparques de élite armados con armamento automático.
Este dispositivo de máxima seguridad ha permitido que la colonia fundadora, formada por unos pocos ejemplares en los años ochenta, haya crecido hasta reunir un grupo de individuos sanos que se reproducen en condiciones óptimas de protección.
El modelo de Ngulia ha demostrado que la vigilancia estricta combinada con hábitats idóneos es capaz de rescatar a especies al borde mismo de la extinción.
Hábitos nocturnos y alimentación del rinoceronte negro en matorral denso
A diferencia de los rinocerontes blancos de pastizales abiertos, el rinoceronte negro es un ramoneador solitario y sumamente cauto que prefiere la cobertura densa de matorrales de acacias espinosas y arbustos de commiphora.
Su labio superior prensil y móvil le permite arrancar hojas tiernas y brotes leñosos con una precisión extraordinaria entre las espinas.
Durante el día permanece oculto descansando en las sombras más espesas del monte, activándose principalmente durante el crepúsculo y las horas nocturnas para beber en los abrevaderos salinos.
Avistar la silueta compacta de uno de estos colosos emergiendo del matorral al caer la tarde es una de las vivencias de safari más electrizantes de Kenia.
Horarios de apertura de cancelas y normas de circulación
El acceso vehicular al interior del santuario está regulado y requiere un permiso especial, por lo que conviene consultar horarios y condiciones con el Servicio de Fauna de Kenia antes de ir.
Es mandatorio circular a velocidad muy reducida, no apearse jamás del todoterreno y mantenerse estrictamente sobre las pistas designadas para no alterar a los animales.
Avanzar despacio con las ventanillas bajadas permite aguzar el oído para percibir el crujido de ramas que suele anunciar la cercanía de un rinoceronte entre la espesura.
Ngulia y las aves que cruzan el continente
La colina de Ngulia es conocida entre los ornitólogos por un fenómeno que ocurre cada año a finales de otoño.
En noches de niebla y baja visibilidad, miles de aves migratorias procedentes de Europa y Asia que viajan hacia el sur de África se sienten atraídas por las luces del alojamiento y descienden hasta allí.
Desde hace décadas, equipos de investigadores aprovechan esas noches para capturarlas con redes, anillarlas y estudiar sus rutas.
El anillamiento consiste en colocar una pequeña anilla metálica numerada en la pata de cada ave, medirla y pesarla antes de soltarla. Cuando otro observador la recupera en otro punto, se obtiene información valiosa sobre el trayecto y la supervivencia de la especie.
Gracias a este trabajo se han conocido mejor las migraciones de aves pequeñas que cruzan desiertos y mares sin descanso.
Si coincides con esa época del año, pregunta en el alojamiento si se organizan actividades relacionadas con el anillamiento o si hay charlas para visitantes.
Ver de cerca a esas diminutas viajeras, que pesan lo que una moneda y han recorrido miles de kilómetros, es una experiencia que da otra dimensión a la visita al santuario.
Y recuerda que, en el santuario, el protagonismo lo tienen los rinocerontes: avanza despacio, respeta las distancias y deja que el entorno marque el ritmo.
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