En la cueva del Milodón aparecieron restos de un perezoso gigante

El Monumento Natural Cueva del Milodón es un relevante yacimiento arqueológico y paleontológico situado a 24 km de Puerto Natales. Consta de tres cavernas y la formación rocosa Silla del Diablo, donde en 1895 se hallaron restos momificados de piel y huesos del Milodón, un perezoso gigante extinto.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Enorme bóveda rocosa natural de la Cueva del Milodón cerca de Puerto Natales
Diego Delso, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Un viaje a la megafauna del Pleistoceno

El Monumento Natural Cueva del Milodón resguarda uno de los testimonios fósiles más trascendentales de Sudamérica.

En las profundidades de esta colosal cavidad excavada por el oleaje de un antiguo lago proglacial, el ambiente seco y frío preservó piel con pelaje espeso, huesos y coprolitos de animales prehistóricos extintos hace más de 10.000 años, tales como el milodón, el tigre dientes de sable y el caballo americano.

El sitio representa una escala cultural y paleontológica ineludible al iniciar o finalizar el trayecto entre Puerto Natales y los circuitos de Torres del Paine en el sur de Chile.

Circuito de cuevas y la Silla del Diablo

El recorrido habilitado por CONAF incluye un sendero adaptado hasta la Cueva Grande, junto a cuya entrada una réplica a escala real del milodón permite dimensionar su envergadura física.

Los senderos continúan hacia la Cueva del Medio, donde se encontraron vestigios de ocupación de los primeros cazadores recolectores patagónicos.

El circuito culmina ascendiendo hacia la formación rocosa conocida como la Silla del Diablo, que ofrece vistas panorámicas de los valles australes y el fiordo Eberhard.

Centro de visitantes y consejos prácticos

El complejo dispone de un centro de visitantes con museo de sitio. Se recomienda dedicar al menos dos horas para recorrer todos los senderos. Puedes combinar esta parada con una visita a la Costanera de Puerto Natales o una excursión para conocer la fauna patagónica y guanacos.

Importancia para Charles Darwin:

Aunque Charles Darwin no visitó personalmente la caverna en 1834, la especie Mylodon darwini fue bautizada por Sir Richard Owen en su honor tras los descubrimientos de fósiles en Bahía Blanca.

El conglomerado rocoso y la formación de la cueva gigante

La Cueva Grande del Milodón es una colosal cavidad natural de doscientos metros de profundidad, ochenta metros de ancho y más de treinta metros de altura, excavada en una formación rocosa de conglomerado conocida como la Silla del Diablo.

Este cerro rocoso emergió durante el retroceso de los inmensos glaciares pleistocénicos, cuando las olas y corrientes de un gigantesco lago proglaciar socavaron las capas de roca más deleznables de la ladera.

El interior de la gruta se caracteriza por un suelo seco y una bóveda de piedra monumental que filtra una suave luz natural desde la amplia boca de entrada.

Gracias a este microclima resguardado de las lluvias y de la humedad exterior, la cueva actuó durante milenios como un excepcional conservador biológico natural de restos orgánicos, pieles, estiércol fósil y osamentas prehistóricas.

Hallazgos paleontológicos de piel, huesos y coprolitos fósiles

A finales del siglo XIX, el colono pionero Hermann Eberhard descubrió en el interior de la cueva restos de piel con pelaje espeso y nódulos óseos dérmicos pertenecientes al Mylodon darwini, un perezoso gigante herbívoro extinto hace unos diez mil años que habitó las llanuras patagónicas junto a tigres dientes de sable, caballos americanos y macrauquenias.

Excavaciones posteriores demostraron que la gruta también sirvió de refugio temporal a los primeros grupos humanos de cazadores recolectores que poblaron el extremo sur americano, quienes encendían fogatas y procesaban presas de caza al abrigo de la roca.

Una réplica a escala real del milodón en la entrada de la caverna ayuda a dimensionar la envergadura de este animal prehistórico.

  • Recorrer la pasarela interior de madera equipada con paneles que explican las capas estratigráficas de la cueva.

  • Subir a la Silla del Diablo por el sendero exterior para contemplar la vista panorámica de los alrededores.

  • Visitar el centro de interpretación arqueológico ubicado junto al aparcamiento antes de ingresar a la caverna.

Qué era realmente un milodón

El milodón era un perezoso terrestre gigante, un herbívoro de gran porte, comparable al de un oso grande, que se alimentaba de hojas y plantas de la estepa patagónica. Caminaba apoyado sobre cuatro extremidades, tenía garras largas y una piel gruesa con pequeños huesecillos incrustados que le servían de protección.

Su aspecto, tan distinto al de los perezosos actuales que cuelgan de los árboles, sorprende a quienes ven por primera vez una reconstrucción a escala.

Esta especie pertenece al grupo de la megafauna que vivió en el sur del continente durante la última glaciación y desapareció hace unos diez mil años. Los científicos debaten las causas de su extinción y señalan, entre otras hipótesis, los cambios climáticos y la presión de los primeros grupos humanos.

Al recorrer la cueva, imagina un paisaje distinto, con hielo cercano y pastizales amplios.

Un hallazgo que inspiró a viajeros y escritores

La noticia de que se habían encontrado restos de piel y huesos casi intactos despertó gran curiosidad en el mundo científico a finales del siglo XIX.

Décadas más tarde, el escritor británico Bruce Chatwin viajó a la zona en busca de un fragmento de piel de milodón, una búsqueda que impulsó su célebre libro de viajes sobre la Patagonia.

Esa conexión literaria da otra dimensión a la visita: no solo es un lugar de ciencia, sino también de historias que atravesaron el mundo.

Para saber más