El faro de Punta del Este y la capilla de la Candelaria, frente a frente
El Faro de Punta del Este es el monumento histórico más antiguo de la península, erigido en 1860 con 44 metros de elevación focal para guiar a los navíos en el ingreso al Río de la Plata. Se ubica frente a la pintoresca Capilla de la Candelaria en un apacible barrio residencial.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El Centinela histórico de la navegación austral
Construido en 1860 para prevenir los reiterados naufragios en el punto de encuentro entre el Río de la Plata y el Océano Atlántico, el Faro de Punta del Este es el hito patrimonial fundacional de la ciudad.
Su robusta torre cilíndrica de mampostería sigue en servicio como faro.
El faro está construido con una mezcla especial con tierra volcánica traída de Italia que le otorga una excepcional solidez estructural capaz de resistir los vientos pamperos y temporales marinos más intensos.
La capilla de la Candelaria y el barrio antiguo
Justo cruzando la calle se levanta la Capilla Nuestra Señora de la Candelaria, templo de fachada blanca y celeste que honra el día del descubrimiento náutico de la punta por Juan Díaz de Solís en febrero de 1516.
Las calles aledañas conservan chalets tradicionales de piedra y teja rodeados de frondosos jardines y hortensias, ofreciendo un oasis de calma a escasos minutos del bullicio de la Avenida Gorlero.
Consejo de caminata: Combina la visita al faro con un paseo costero hacia la Punta de las Salinas (el extremo sur de la península) y el Puerto de Yates.
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Evolución histórica y el trazado urbano de la península vieja
Erigido en 1860, el faro de Punta del Este constituye la construcción cívica más representativa del casco histórico de la península.
Para levantar su torre cilíndrica de unos veinticinco metros de altura se empleó una argamasa especial a base de ceniza volcánica traída de Italia, lo que confirió a la estructura una solidez excepcional capaz de resistir el embate constante del salitre marino y los fuertes vientos del océano austral.
El entorno inmediato al faro conserva la atmósfera serena de una pequeña villa marinera del siglo XIX, con calles pavimentadas con adoquines antiguos y casonas de verano rodeadas por cuidados jardines de hortensias azules y pinos marítimos.
Justo enfrente se alza la iglesia de la Candelaria, templo de fachada en tonos celestes y blancos que alberga una venerada imagen de la Virgen traída desde España.
A escasos pasos se ubica la plazoleta Gran Bretaña, lugar donde, según se suele decir, se encuentran el estuario del Río de la Plata y el océano Atlántico, con un ancla histórica como recuerdo naval.
Este paseo peatonal invita a evocar los tiempos en que corsarios, marinos mercantes y exploradores fondeaban en la bahía al abrigo de temporales.
Caminar por este barrio residencial al caer la tarde permite descubrir una faceta silenciosa y recoleta del balneario, muy alejada del bullicio automovilístico de la avenida Gorlero.
Los farolillos de hierro forjado iluminan los muros enjalbegados y los bancos de madera donde los vecinos suelen conversar al frescor de la brisa marina.
Fotografiar la esbelta torre blanca del faro contrastando con el cielo azul y los pinos marítimos.
Visitar el interior de la iglesia de la Candelaria y admirar su cuidada imaginería colonial religiosa.
Caminar hasta la punta de la península para contemplar la unión geográfica del Río de la Plata y el Atlántico.
Disfrutar del sosiego de las calles adoquinadas del casco antiguo durante las horas del atardecer.
Dos costas en una misma península
La ciudad de Punta del Este ocupa una península donde se encuentran dos paisajes distintos. Por un lado, la costa que da al Río de la Plata, con aguas más tranquilas y playas aptas para el baño, conocida como Mansa.
Por el otro, la que da al océano Atlántico, de oleaje más fuerte y viento, llamada Brava. Desde la zona del faro es fácil percibir esa diferencia: caminando unos minutos, el ambiente cambia por completo y el sonido del mar se vuelve más intenso.
Dedicar un rato a recorrer ambas orillas permite comprender por qué esta península tiene tanto atractivo y cómo se organiza la vida local alrededor del mar.
Navegar en el Río de la Plata
Los faros existen para advertir de peligros, y esta zona los tenía. El Río de la Plata es un estuario ancho y poco profundo, con bancos de arena y corrientes que complicaron la navegación durante siglos.
La entrada del puerto de Punta del Este y los accesos a la bahía exigían referencias visuales claras, y una torre alta y blanca era una guía fiable para los marinos. Mirar el faro hoy es recordar los riesgos de aquella navegación.
La isla de Lobos, vecina marina
Frente a la costa, a poca distancia, se encuentra la isla de Lobos, conocida por albergar una colonia de lobos marinos. Desde el faro y desde algunos puntos de la península puedes distinguir su silueta si el día está claro.
Existen excursiones en barco para acercarse; infórmate de las condiciones y de las normas de observación, que buscan proteger a los animales.
Cuándo ir y qué llevar
Los atardeceres tienen especial encanto, con una luz cálida sobre la torre blanca y los pinos. Lleva una prenda cortaviento, porque la brisa del océano refresca incluso en verano, y calzado cómodo para caminar por la zona antigua.
Si te gusta la fotografía, prueba con distintos encuadres: la torre sola, la capilla en primer plano o las calles tranquilas que rodean la península.





