Un funicular centenario y atracciones antiguas en la cima de Igueldo
El Monte Igueldo, con vistas panorámicas sobre la bahía de La Concha, se sube mediante un funicular inaugurado el 25 de agosto de 1912, el más antiguo del País Vasco y el tercero de España. En la cima funciona desde entonces un parque de atracciones que conserva juegos centenarios, entre ellos la montaña rusa más antigua del mundo en funcionamiento sobre estructura de hormigón.
Por Florencia
- Ubicación
- Extremo oeste de la bahía de La Concha, San Sebastián
- Funicular
- Inaugurado el 25 de agosto de 1912
- Longitud del funicular
- 312 metros, salvando 151 metros de desnivel
- Reconocimiento
- Conjunto Monumental declarado en 2014
El Monte Igueldo cierra el extremo oeste de la bahía de La Concha en San Sebastián.

El funicular más antiguo del País Vasco
Inaugurado el 25 de agosto de 1912 por la reina regente María Cristina, el funicular de Igueldo salva un desnivel de 151 metros a lo largo de una vía de 312 metros, equipada por la firma suiza Von Roll.
Es el funicular más antiguo del País Vasco y el tercero de toda España, sólo por detrás de los barceloneses del Tibidabo (1901) y Vallvidrera (1906), y su recorrido de pocos minutos ofrece ya en sí mismo vistas privilegiadas sobre la bahía.
Un parque de atracciones que resistió más de un siglo
En la cima funciona desde 1912 el Parque de Atracciones Monte Igueldo, un parque que conserva el aire de principios del siglo XX.
Conserva atracciones antiguas, entre ellas una montaña rusa con estructura de hormigón considerada una de las más antiguas del mundo todavía en funcionamiento. El conjunto del monte, funicular y parque fue declarado Conjunto Monumental en 2014.
El funicular centenario de 1912, la Montaña Suiza y el mirador del torreón
Elevándose a ciento ochenta y un metros sobre el nivel del mar en el extremo occidental de la bahía donostiarra, el Monte Igueldo ofrece la panorámica circular más reconocible de San Sebastián.
Subir a su cumbre constituye un emocionante viaje en el tiempo que evoca el encanto señorial de la Belle Époque, cuando la realeza y la alta burguesía europea eligieron la capital guipuzcoana como su balneario veraniego predilecto.
El acceso más pintoresco y tradicional se realiza a bordo del histórico Funicular de Monte Igueldo, inaugurado en agosto de 1912 por la reina María Cristina.
Diseñado por el ingeniero Emilio Huici con maquinaria de la casa suiza Von Roll, es el funicular en funcionamiento más antiguo de todo el País Vasco y el tercero más longevo de España.
Sus vagones, algunos originales, salvan una pronunciada pendiente de hasta el cincuenta y ocho por ciento en un trayecto de apenas tres minutos que discurre entre laderas boscosas.
En la cima aguarda el histórico Parque de Atracciones de Monte Igueldo, un recinto de ocio inaugurado en 1912 que conserva intacta su atmósfera nostálgica de principios del siglo XX.
Su atracción estrella es la legendaria Montaña Suiza, de finales de la década de 1920: una montaña rusa clásica con estructura de hormigón que bordea vertiginosamente los acantilados sobre el Cantábrico sin frenos automáticos, donde un operario especializado viaja a bordo en el convoy regulando manualmente la velocidad con una palanca de freno de mano.
En el punto más alto del cerro se alza el Torreón de Igueldo, una robusta torre de piedra construida en 1748 que funcionó originalmente como faro costero alimentado con leña.
Subir a su terraza permite contemplar una visión de trescientos sesenta grados de la bahía de La Concha, la isla de Santa Clara, el Peine del Viento y la cadena de montes vascos.
El parque cuenta además con un histórico laberinto de espejos, el Río Misterioso y terrazas con miradores donde degustar aperitivos frente al mar.
Subir a la cima en el funicular histórico de 1912.
Sentir la brisa cantábrica en la clásica montaña rusa de la Montaña Suiza bordeando el acantilado.
Ascender a la terraza del Torreón del siglo XVIII para contemplar la vista panorámica de la bahía.
Pasear por las atracciones de época disfrutando del ambiente nostálgico de la Belle Époque.
Una lección de geografía de San Sebastián
Desde la cima se ve la bahía de La Concha como un semicírculo casi perfecto. En el centro se recorta la isla de Santa Clara, a la izquierda queda el monte Urgull con su castillo y, al fondo, la ciudad se extiende entre el mar y las colinas verdes.
Es un lugar muy útil para entender cómo se organiza San Sebastián y para identificar desde arriba las playas, el casco antiguo y el paseo marítimo que luego recorrerás a pie.
Dedica unos minutos a mirar con calma. Si el día está claro, se distingue la línea de la costa hasta bastante lejos; si hay bruma, el paisaje adquiere un aire más misterioso y fotogénico.
Más allá de las atracciones: el entorno del monte
El monte no es solo parque de atracciones. A sus pies, hacia la zona de Ondarreta, se encuentra el Peine del Viento, la escultura de Eduardo Chillida colocada en 1977 en el extremo de la bahía, donde el mar rompe contra las rocas.
Y en las laderas del monte hay caseríos de la tradición vasca, rodeados de prados, donde históricamente se ha elaborado sidra.
Combinar la subida con un paseo por el barrio de Ondarreta permite enlazar mar, montaña y arte en una misma excursión.
Consejos para aprovechar la visita
Elige un día con buena visibilidad si lo que buscas es la panorámica, y lleva una prenda de abrigo ligera porque en la cima suele soplar el viento. Si viajas con niños, planifica con calma los turnos de las atracciones y reserva tiempo para la terraza.
Procura volver a bajar con la luz del atardecer: la vista de la ciudad iluminándose es memorable.





