Tres piezas de acero de Chillida peinan las olas del Cantábrico
El Peine del Viento, obra del escultor donostiarra Eduardo Chillida instalada en 1977 al final de la playa de Ondarreta, consta de tres piezas de acero de unas diez toneladas cada una, incrustadas en las rocas donde rompen las olas del Cantábrico. El entorno urbano que la rodea fue diseñado por el arquitecto Luis Peña Ganchegui. El acceso es libre y gratuito en todo momento.
Por Florencia
- Ubicación
- Final de la playa de Ondarreta, San Sebastián
- Autor
- Eduardo Chillida
- Instalación
- Año 1977
- Peso de cada pieza
- Alrededor de 10 toneladas de acero
El Peine del Viento es la obra más emblemática del escultor donostiarra Eduardo Chillida, al final de la playa de Ondarreta en San Sebastián.

Veinticinco años de trabajo hasta la pieza final
Chillida comenzó su serie escultórica dedicada al Peine del Viento en 1952, pero no fue hasta 1977 cuando creó la versión final y la donó a su ciudad natal.
Formalmente, la obra corresponde a la posición decimoquinta de una serie de veintitrés esculturas, de ahí su nombre técnico original 'El Peine del Viento XV'.
Se cuenta que Chillida solía acercarse de joven a este lugar para observar el espectáculo de las olas rompiendo contra las rocas, una experiencia que marcó profundamente su relación con este punto exacto de la costa.
Tres piezas de acero fundidas con el paisaje
La obra está compuesta por tres esculturas de acero de unas diez toneladas cada una, incrustadas directamente en las rocas naturales donde el mar Cantábrico rompe con fuerza contra la costa.
El arquitecto Luis Peña Ganchegui diseñó el entorno urbano circundante, integrando plazas, escalinatas y respiraderos que en días de fuerte oleaje expulsan chorros de agua a presión, convirtiendo el conjunto en una fusión deliberada entre arte, arquitectura y fuerzas naturales.
La sinfonía de Chillida y Peña Ganchegui frente a la furia cantábrica
Situado al pie de los abruptos acantilados del monte Igueldo, en el extremo occidental del paseo marítimo de Ondarreta, el Peine del Viento (Haizearen Orrazia) es una de las obras cumbres del arte público del siglo XX en España.
Inaugurado en 1977 tras años de maduración creativa, este monumental conjunto escultórico e intervención urbana nació de la fecunda colaboración fraternal entre el universal escultor donostiarra Eduardo Chillida y el insigne arquitecto Luis Peña Ganchegui.
La obra está compuesta por tres colosales piezas de acero corten de unas diez toneladas cada una, ancladas con maestría técnica directamente en las rocas vivas de arenisca que desafían el romper del mar Cantábrico.
Las tres esculturas se anclan en las rocas de la costa, como tenazas de hierro que parecen peinar el viento salino antes de que penetre en la bahía.
Peña Ganchegui diseñó una soberbia plaza escalonada construida con granito rosa que se funde armónicamente con la orografía natural.
En el suelo de la explanada se integraron varios orificios tubulares comunicados con las cavidades marinas subyacentes: cuando el fuerte oleaje choca contra la base de las rocas, el aire comprimido y el agua marina pulverizada son expulsados hacia arriba por las aberturas como auténticos géiseres sonoros, generando un potente bufido musical que envuelve a los visitantes.
El Peine del Viento es un espacio vivo donde el arte dialoga de forma indisoluble con la meteorología: en los días de temporal atlántico, las olas rompen con estruendo sobre las colosales piezas oxidadas, ofreciendo un espectáculo telúrico de gran fuerza.
La pátina de óxido rojizo del acero corten evoluciona continuamente con el salitre y la humedad cantábrica, creando una textura viva que parece haber formado parte del litoral rocoso desde tiempos inmemoriales.
Sentarse en sus gradas de piedra al atardecer regala momentos de contemplación profunda frente a la inmensidad del horizonte marino.
Observar las tres esculturas monumentales de acero corten ancladas en las rocas cantábricas.
Sentir el aire y el agua marina expulsados por los orificios de soplado en el pavimento de la plaza.
Contemplar la fuerza del oleaje batiendo sobre el conjunto escultórico durante los temporales.
Apreciar la integración paisajística de la plaza de granito diseñada por Luis Peña Ganchegui.
Eduardo Chillida: del fútbol a la escultura
Eduardo Chillida nació en San Sebastián en 1924 y, antes de dedicarse al arte, fue portero de la Real Sociedad. Una lesión de rodilla interrumpió su carrera deportiva, y se encaminó hacia los estudios de arquitectura en Madrid, que también abandonó para dedicarse al dibujo y la escultura.
Muchos críticos han visto en su trabajo ecos del guardameta: una atención especial al espacio, a los huecos y a la forma en que un cuerpo ocupa el vacío.
Su obra trabaja con materiales como el hierro, el acero, la piedra y el hormigón, y gira en torno a conceptos como el espacio, el horizonte y la gravedad.
El Peine del Viento pertenece a una serie de esculturas que exploró durante décadas, y su versión en San Sebastián se ha convertido en una de las imágenes más reconocidas de su carrera. Chillida murió en 2002, pero su presencia sigue muy viva en la ciudad.
Otras visitas para entender al artista
A pocos kilómetros de San Sebastián, en la localidad de Hernani, se encuentra el museo Chillida Leku, un caserío y un jardín en los que el artista expuso sus esculturas al aire libre.
El espacio reabrió sus puertas tras una etapa de cierre y permite ver cómo dialogaban sus obras con los árboles, la hierba y la luz. Es un complemento muy útil para quien quiera profundizar en su obra.
Chillida dejó piezas en muchos otros lugares, como el Elogio del Horizonte en Gijón, con el que comparte una sensibilidad muy marcada hacia el mar.
Después de ver el Peine del Viento, merece la pena regresar caminando por el paseo de Ondarreta y mirar la bahía con la idea del horizonte en la cabeza: el artista no pretendía solo dar forma al acero, sino invitar a mirar de otra manera el paisaje y el espacio que se abre ante nosotros.





