¿Por qué la Parte Vieja de San Sebastián tiene una calle 31 de Agosto?

La Parte Vieja de San Sebastián se reconstruyó casi por completo tras el devastador incendio del 31 de agosto de 1813, cuando tropas angloportuguesas incendiaron la ciudad tras un asedio en plena Guerra de la Independencia. Sólo sobrevivió una calle, hoy llamada 31 de Agosto en homenaje a las víctimas. Reconstruido el barrio, se convirtió con el tiempo en una de las mayores concentraciones de bares de pintxos de España. El acceso es libre y gratuito.

Por

Ubicación
A los pies del Monte Urgull, San Sebastián
Incendio devastador
31 de agosto de 1813
Única calle superviviente
Actual calle 31 de Agosto
Acceso
Libre y gratuito en todo momento

La Parte Vieja es el casco histórico de San Sebastián, a los pies del Monte Urgull, y la meca mundial del pintxo.

La Plaza de la Constitución, corazón de la Parte Vieja de San Sebastián.
José Luis Filpo Cabana (CC BY 3.0)

El incendio que arrasó la ciudad en 1813

El 31 de agosto de 1813, en plena Guerra de la Independencia, tropas angloportuguesas tomaron la ciudad tras un duro asedio y, tras el saqueo, provocaron un incendio devastador que, sumado a la explosión previa de un polvorín durante la batalla, destruyó prácticamente todos los edificios del casco urbano.

Las tropas ocupantes dejaron en pie solo un grupo de casas en la entonces llamada calle Trinidad, donde se alojaban los oficiales, rebautizada después como calle 31 de Agosto en memoria de las víctimas: hoy conserva algunas de las casas más antiguas de la ciudad.

De la reconstrucción a la meca mundial del pintxo

El barrio se reconstruyó por completo tras la tragedia, con el trazado de calles estrechas y ordenadas que hoy puede recorrerse.

Con el paso de las décadas, la Parte Vieja se llenó de bares, restaurantes y sociedades gastronómicas, hasta convertirse en una de las mayores concentraciones de bares de pintxos de España, un fenómeno culinario que combina la barra fría de tapas frías con la creciente sofisticación de la nueva cocina vasca.

Planifica tu viaje a San Sebastián:

• Guía de San Sebastián

• Basílica de Santa María del Coro

• Monte Urgull

La reconstrucción de 1813, la Plaza de la Constitución y la cultura del pintxo

Comprimida entre el pie del monte Urgull, el río Urumea y el puerto pesquero, la Parte Vieja de San Sebastián es el epicentro histórico, social y gastronómico de la capital guipuzcoana.

Su fisonomía urbana actual es fruto de una gesta cívica ejemplar: tras ser completamente saqueada e incendiada por las tropas aliadas anglo-portuguesas el 31 de agosto de 1813 durante la expulsión de las tropas napoleónicas, los vecinos donostiarras reconstruyeron el barrio desde las cenizas bajo la dirección del arquitecto Pedro Manuel de Ugartemendía, quien concibió una ordenada cuadrícula neoclásica de calles estrechas y fachadas uniformes de piedra arenisca.

En el corazón del barrio se abre la señorial Plaza de la Constitución, un gran salón urbano porticado cuyos balcones de carpintería blanca aún lucen pintados en su parte superior los números correlativos de las localidades, vestigio de la época en que la plaza funcionaba como coso taurino de la villa.

Hoy en día, la plaza es el epicentro festivo de la ciudad, albergando la izada y bajada de bandera durante la multitudinaria Tamborrada del 20 de enero al son de las marchas del maestro Sarriegi.

La Parte Vieja goza de fama gastronómica planetaria gracias a la cultura del pintxo y la arraigada costumbre del poteo: recorrer en cuadrilla sus bulliciosas calles peatonales degustando pequeñas obras maestras culinarias acompañadas de un trago de txakoli de Getaria, sidra natural vasca o zurito de cerveza.

Desde la mítica gilda clásica —un pintxo clásico de anchoa, aceituna y piparra ensartadas en un palillo— hasta las más vanguardistas creaciones calientes preparadas al momento en fogones de renombre, cada mostrador es un festín de sabores.

El callejeo conduce a rincones con enorme encanto como la recoleta plaza de la Trinidad, la basílica barroca de Santa María y la gótica iglesia de San Vicente, el edificio más antiguo en pie de la ciudad.

Perderse por sus callejuelas al anochecer permite palpar la genuina alegría comunitaria y el orgullo identitario que late en cada rincón del casco antiguo.

  • Recorrer las barras tradicionales probando gildas clásicas y creaciones culinarias en miniatura.

  • Conocer la historia de los balcones numerados de la Plaza de la Constitución neoclásica.

  • Descubrir la calle 31 de Agosto, la calle que conserva casas anteriores al gran incendio de 1813.

  • Disfrutar de la animación popular al anochecer compartiendo un vaso de txakoli entre amigos.

La Tamborrada y otras fiestas de la Parte Vieja

La fiesta más emblemática de San Sebastián es la Tamborrada, que se celebra en la noche del 19 al 20 de enero, día del patrón.

Miles de personas, vestidas de cocineros y soldados napoleónicos, desfilan por las calles tocando tambores y barriles, y el corazón de la celebración se sitúa en la plaza de la Constitución.

El ruido, los uniformes y el ambiente de camaradería convierten el casco antiguo en un escenario muy particular, y se vive con una intensidad que sorprende a quienes la presencian por primera vez.

A lo largo del año hay otras citas que llenan las calles, como la Semana Grande de agosto, con conciertos, fuegos artificiales y actividades populares. Si tu viaje coincide con alguna de ellas, conviene reservar alojamiento con tiempo y asumir que el barrio estará muy concurrido.

A cambio, tendrás la oportunidad de ver cómo se vive la ciudad desde dentro, con su música, su humor y su forma particular de celebrar.

Sociedades gastronómicas y cultura de cuadrilla

En la Parte Vieja y en otros barrios de la ciudad existen numerosas sociedades gastronómicas, también llamadas txokos: locales privados donde los socios se reúnen para cocinar y comer en compañía.

Son una pieza esencial de la cultura vasca y explican en parte la importancia de la cocina en San Sebastián. Aunque sus puertas no suelen estar abiertas al público, conocer su existencia ayuda a entender por qué la gastronomía local se toma tan en serio.

La misma idea de compartir se refleja en la costumbre de salir de poteo en cuadrilla, un grupo de amigos que va de bar en bar pidiendo un pintxo y una bebida en cada uno.

En lugar de sentarse a una mesa durante horas, se camina, se conversa y se prueba una especialidad distinta en cada parada. Imitar esa costumbre, con calma y sin prisa, es una buena manera de integrarse en el ritmo del barrio.

Para saber más