Nueve pétalos de alabastro forman el Templo Bahá'í de Peñalolén

El Templo Bahá'í de Sudamérica (Casa de Adoración Bahá'í) es un portentoso monumento arquitectónico contemporáneo ubicado en la precordillera andina de Peñalolén, Santiago. Diseñado en forma de flor con nueve pétalos translúcidos de mármol y vidrio, acoge a personas de todos los credos.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Alas traslúcidas de mármol y vidrio del Templo Bahá'í de Sudamérica en la precordillera de Peñalolén.
Tiago Masrour, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La flor de luz en las faldas de la cordillera

Elevándose en las laderas precordilleranas de Santiago, el Templo Bahá'í es el único templo de esta fe universalista en Sudamérica y una de las maravillas arquitectónicas del siglo XXI.

Luz natural, meditación y jardines nativos

Su estructura de nueve alas de vidrio fundido transparente y mármol translúcido portugués filtra la luz solar durante el día creando un ambiente interior de calma mística, mientras que de noche la luz interior irradia hacia el exterior como una linterna dorada en la montaña.

El templo está rodeado por jardines de flora nativa andina, en un terreno de 11 hectáreas, con espejos de agua que ofrecen una panorámica límpida de toda la cuenca metropolitana de Santiago.

Atardecer precordillerano: Visita el templo al caer la tarde para presenciar la transformación de la luz y el encendido tenue de la cúpula sobre la ciudad.

La flor de luz andina, pétalos de mármol y el mirador de Peñalolén

Encaramado en la precordillera andina de la comuna de Peñalolén, con amplias vistas de toda la cuenca metropolitana de Santiago, el Templo Bahá'í de Sudamérica es una de las obras arquitectónicas contemporáneas más audaces, líricas y universalmente premiadas del siglo XXI.

Concebido por el prestigioso arquitecto canadiense Siamak Hariri tras un concurso internacional que recibió 185 propuestas de más de 80 países, el templo abrió solemnemente sus puertas en octubre de 2016 como la octava y última de las casas de adoración continentales de la comunidad bahá'í.

La portentosa estructura se inspira poéticamente en la figura de una flor mística que parece posarse suavemente sobre las colinas andinas. El edificio se compone de nueve pétalos monumentales curvos e ingrávidos, ensamblados mediante una compleja estructura interna de acero de alta precisión sísmica.

La envolvente exterior está revestida por paneles translúcidos de vidrio fundido transparente especialmente desarrollados para la obra, mientras que la cara interior está recubierta de mármol translúcido procedente de canteras portuguesas.

Durante las horas del día, los pétalos filtran la intensa luz solar del valle central en cálidos y suaves destellos ambarinos y blancos que bañan el espacio central; al anochecer, el sistema lumínico interior invierte el fenómeno, convirtiendo al templo en un inmenso faro espiritual de luz dorada sobre la llanura santiaguina.

El interior es un espacio circular diáfano, libre de imágenes religiosas, púlpitos o altares litúrgicos, concebido como un refugio de recogimiento, meditación y plegaria silenciosa abierto a personas de todas las fes, creencias o procedencias.

El recinto está abrazado por nueve senderos y jardines botánicos de flora nativa andina diseñados por el paisajista chileno Juan Grimm, con espejos de agua que reflejan el cielo del atardecer.

Subir a los miradores del parque al atardecer permite ver la puesta de sol sobre la capital, mientras la niebla del atardecer se asienta suavemente sobre los valles.

  • Admirar la audacia formal de los nueve pétalos curvos de mármol y vidrio fundido traslúcido.

  • Disfrutar de la serenidad del espacio interior diáfano concebido para la meditación ecuménica.

  • Pasear por los jardines escalonados de flora nativa andina diseñados por Juan Grimm.

  • Contemplar la panorámica completa del atardecer sobre la cuenca urbana de Santiago.

Un templo abierto a todas las personas

Una característica de las casas de adoración bahá'ís es que están abiertas a personas de cualquier creencia. No hay sermones ni rituales sacerdotales; el uso del espacio se limita a la oración, la meditación y la lectura de textos sagrados de distintas religiones, a veces acompañados de canto sin instrumentos.

Esta sobriedad explica el ambiente silencioso del interior, donde se invita a los visitantes a sentarse, respirar y pasar un rato en calma, sin importar su origen o sus convicciones.

La forma del templo, con nueve lados, tiene también un significado simbólico: el nueve es el número más alto de una cifra y se asocia con la idea de unidad y totalidad.

Al llegar, observa cómo las líneas curvas del edificio y la luz que atraviesa sus superficies cambian durante el día y con el clima, y cómo el entorno de jardines contribuye a la sensación de calma.

Respeta las normas del lugar, que suelen pedir silencio, vestimenta sencilla y moderación al tomar fotografías, para no perturbar a quienes acuden a rezar.

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