Pasarelas de madera sobre la Encarnación en las Setas de Sevilla
El Metropol Parasol, conocido popularmente como Las Setas de Sevilla, es una estructura de madera considerada una de las mayores del mundo, construida sobre la Plaza de la Encarnación. Su mirador de 250 metros de pasarelas ofrece vistas de 360 grados sobre el centro histórico; conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.
Por Florencia
- Ubicación
- Plaza de la Encarnación, Sevilla
- Apodo popular
- Las Setas de Sevilla
- Mirador
- 250 metros de pasarelas, vistas de 360°
El Metropol Parasol, conocido popularmente como Las Setas, es la construcción contemporánea más llamativa del centro de Sevilla.

Una de las mayores estructuras de madera del mundo
Levantada sobre la antigua Plaza de la Encarnación, la estructura ondulante de madera laminada, con forma de setas gigantes entrelazadas, se construyó como parte de un proyecto de renovación urbana que también incluyó la excavación y musealización de restos romanos y andalusíes bajo la propia plaza, visitables hoy en el Antiquarium subterráneo.
El mirador de 360 grados sobre la ciudad
La visita principal es el recorrido por las pasarelas superiores, de unos 250 metros, que serpentean entre las copas de las 'setas' y ofrecen vistas panorámicas de 360 grados sobre los tejados del centro histórico, la Giralda y los campanarios cercanos.
El acceso al mirador incluye un espectáculo de luces llamado 'Aurora' en las noches programadas; conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.
El Antiquarium arqueológico y la vida urbana de la Plaza de la Encarnación
Bajo la monumental silueta vanguardista de madera de Metropol Parasol se oculta uno de los yacimientos subterráneos más valiosos del sur de España: el Antiquarium.
Descubierto de manera fortuita durante las excavaciones previas a la cimentación de la plaza, este espacio museístico subterráneo protege más de cuatro mil metros cuadrados de restos arqueológicos inalterados.
Una moderna pasarela suspendida permite recorrer vestigios romanos fechados entre el siglo I y el VI d.C., incluyendo mosaicos policromados de magnífica factura como los de la Casa de Baco, restos de factorías de salazón de pescado, patios residenciales y canalizaciones hidráulicas.
Asimismo, se conservan restos de viviendas andalusíes de los siglos XII y XIII, lo que permite trazar un apasionante viaje por la evolución urbana de Sevilla desde sus cimientos más remotos.
Sobre la cota del suelo, la estructura ideada por el arquitecto Jürgen Mayer devolvió a la Plaza de la Encarnación su papel neurálgico como centro de convivencia cívica y encuentro social.
En el nivel de calle funciona el histórico mercado de abastos de la Encarnación, heredero directo de una tradición comercial que data de principios del siglo XIX.
Aquí conviven puestos tradicionales de frutas frescas, pescados de la costa andaluza, especias y chacinas ibéricas, dotando al conjunto de una vitalidad cotidiana muy auténtica.
En la amplia explanada peatonal superior, familias, jóvenes y viajeros comparten espacio en terrazas al aire libre, aprovechando la sombra protectora que las gigantescas cúpulas de madera micro-laminada proyectan durante los meses más cálidos del año.
Si deseas capturar las mejores perspectivas fotográficas de la estructura, conviene explorar tanto la plaza baja como las pasarelas del mirador superior.
Desde abajo, los angulares permiten retratar el audaz contraste entre la ingeniería orgánica del siglo XXI y los campanarios barrocos de las iglesias vecinas, como la iglesia de la Anunciación.
En las pasarelas superiores, la caída del sol baña los listones de madera en tonos dorados y rojizos, ofreciendo un buen marco para contemplar cómo encienden las luces del perfil urbano hispalense.
Recuerda consultar con antelación el horario del yacimiento arqueológico, ya que sus turnos de acceso pueden diferir de los del mirador superior.
Un parasol contra el sol sevillano
El nombre oficial de la obra, Metropol Parasol, resume su idea principal: ofrecer una gran sombra a una plaza del centro. En una ciudad con veranos muy calurosos, cubrir un espacio público con una estructura ligera permite que la gente se siga reuniendo allí en las horas de más sol.
Bajo las copas de madera hay un mercado de abastos, espacios abiertos para actividades al aire libre y un ir y venir constante de vecinos y visitantes que atraviesan la plaza camino de otras zonas del casco histórico.
Esa función social es parte del sentido del proyecto. La plaza de la Encarnación llevaba décadas con un uso confuso, y la nueva cubierta le dio un papel claro como lugar de encuentro.
Mientras caminas por debajo, fíjate en cómo las columnas se ramifican y se unen en lo alto, creando una especie de bosque artificial que filtra la luz de forma muy distinta a la de las calles estrechas de alrededor.
Entre la polémica y el orgullo
Pocas obras recientes de Sevilla han despertado tantas conversaciones como esta. Su construcción generó debate por los plazos, los costes y el choque con un casco histórico de edificios bajos y fachadas encaladas.
Con los años, sin embargo, el apodo de Las Setas se impuso entre los vecinos y la estructura se incorporó al paisaje urbano, hasta convertirse en un punto de referencia que aparece en postales, fotografías y mapas de la ciudad.
Esa historia hace interesante la visita: no se trata solo de subir a las pasarelas para ver las vistas, sino de entender cómo una ciudad con una identidad muy marcada acepta, discute y finalmente integra una arquitectura contemporánea.
Si te interesa el contraste entre lo antiguo y lo nuevo, combina la visita con los restos arqueológicos del subsuelo y con un paseo por las calles cercanas, donde el casco histórico muestra su cara más cotidiana.





