¿Se puede jugar en el Old Course? El sorteo diario de St Andrews
The Old Course de St Andrews, con más de seis siglos de historia sobre el mismo terreno de dunas junto al mar, es uno de los campos de golf más conocidos del mundo y sede recurrente del Open Championship. Jugarlo como visitante requiere ganar el sorteo diario de salidas de St Andrews Links (o recurrir a otras vías de reserva que anuncie St Andrews Links); conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.
Por Florencia
- Gestión
- St Andrews Links Trust (siete campos públicos, incluido el Old Course)
- Green fee 2026
- Consulta la tarifa vigente en la web de St Andrews Links
- Días sin sorteo
- El campo permanece cerrado al juego público los domingos
The Old Course es uno de los campos de golf más antiguos del mundo y el terreno considerado cuna del deporte moderno en St Andrews. Se juega sobre estas mismas dunas desde el siglo XV.

El sorteo diario, la única forma habitual de jugarlo
St Andrews Links Trust reparte los horarios de salida del Old Course entre golfistas visitantes mediante un sorteo (ballot) que se abre cada día a través de standrews.com para jugar dos días después; hace falta indicar nombre, club de origen y hándicap (con el límite que fije St Andrews Links), y los resultados se publican ese mismo día.
Los grupos pueden ser de 2, 3 o 4 jugadores, no se cobra nada por participar y sólo se paga el green fee si se resulta agraciado y se confirma la salida; el día del juego hay que presentar en la salida un certificado de hándicap válido, sin el cual se puede perder la plaza incluso habiendo ganado el sorteo.
El puente de Swilcan y el hoyo 18
El hito más fotografiado del campo es el pequeño puente de piedra sobre el arroyo Swilcan Burn, en el hoyo 1 y el hoyo 18, cruzado durante generaciones por los mejores golfistas del mundo en la última vuelta del Open Championship.
El campo no admite jugadores los domingos, tradicionalmente reservado para que la ciudad use el terreno como parque público, y quienes no entren en el sorteo pueden caminar el perímetro del campo y el paseo de la playa de forma gratuita.
Trazado sobre dunas y bunkers emblemáticos
La singularidad de The Old Course radica en su condición de campo de dunas genuino, modelado en gran parte por la naturaleza a lo largo de siglos.
El diseño sigue el esquema clásico de ida y vuelta: los primeros nueve hoyos discurren en dirección norte hacia el estuario del río Eden, mientras que los nueve restantes regresan orientados hacia el perfil urbano de St Andrews.
La inmensa mayoría de los hoyos comparten greens colosales, una peculiaridad arquitectónica nacida de la necesidad de optimizar el espacio costero disponible.
Las defensas naturales del recorrido se apoyan en profundos fosos de arena de paredes verticales revestidas de tepes de hierba, conocidos como pot bunkers.
Entre los más célebres sobresale el Hell Bunker en el hoyo 14, una trampa de arena tan honda que exige a menudo jugar hacia atrás para recuperar la calle. Caer en estos obstáculos condiciona por completo la estrategia de juego y exige una ejecución técnica de notable precisión.
El domingo sin juego y apertura a los paseantes
Una de las tradiciones más queridas por la comunidad local es la clausura del campo para la práctica deportiva todos los domingos del año.
Esta costumbre, heredada de la observancia dominical de siglos pasados, permite que el campo descanse y, según el día, que los vecinos lo usen como un parque público.
Consulta en la web oficial de St Andrews Links qué zonas se pueden recorrer a pie y en qué condiciones.
Los visitantes pueden acercarse sin prisas al histórico puente de piedra de Swilcan para fotografiarse en el mismo punto donde los vencedores del campeonato saludan al público.
Este acceso libre y distendido refleja el carácter genuinamente comunitario de los campos municipales escoceses, donde el deporte de élite convive de manera armónica con la vida cotidiana de los residentes.
El reto del Road Hole y el viento del litoral
El hoyo 17, conocido universalmente como The Road Hole, está considerado uno de los desafíos más exigentes del calendario internacional.
El golpe de salida obliga a sobrevolar en diagonal los cobertizos que bordean el campo, mientras que el tiro hacia la bandera debe esquivar un estrecho búnker frontal y evitar que la bola ruede hacia el asfalto que bordea el fondo del green.
La tensión acumulada en este tramo final ha decidido el destino de innumerables torneos abiertos.
A la complejidad del terreno se suma la constante presencia del viento del mar del Norte, que altera de forma imprevisible las distancias y trayectorias de cada golpe.
Una suave brisa matinal puede transformarse en ráfagas intensas en cuestión de minutos, obligando a jugar golpes bajos y rasantes para mantener el control sobre la hierba costera. Comprender esta estrecha dependencia meteorológica ayuda a valorar la maestría requerida para dominar este escenario mítico.





