El huerto de tres hectáreas que hace famosa a Babylonstoren

Babylonstoren, fundada en 1692 en las faldas de la montaña Simonsberg en el valle de Drakenstein, es una de las fincas Cape Dutch más antiguas que siguen en activo en las Winelands. Mundialmente aclamada por su fabuloso huerto botánico de tres hectáreas inspirado en el histórico Jardín de la Compañía de Ciudad del Cabo, combina más de trescientas variedades de plantas comestibles con el restaurante Babel y su propia bodega.

Por

Ubicación
Carretera Klapmuts-Simondium, valle de Paarl / Stellenbosch
Arquitectura
Finca de 1692 con casonas Cape Dutch originales intactas

La visita a Babylonstoren es una de las experiencias agrícolas y estéticas más cuidadas de las Cape Winelands en Stellenbosch y Sudáfrica.

Fabulosos huertos botánicos franceses y viñedos históricos en la granja Babylonstoren.
Heribert Bechen, 5 million visits - many thanks! (CC BY-SA 2.0)

El jardín de tres hectáreas: un edén comestible

Diseñado por el arquitecto paisajista francés Patrice Taravella, el jardín está surcado por canales de agua clara procedentes de las montañas.

Cada una de sus parcelas alberga especies meticulosamente rotadas: cítricos históricos, higueras, moreras, olivares, huertos de verduras de raíz, un laberinto de chumberas, un césped de manzanilla romana y un hotel para abejas.

Restaurante Babel, la panadería y catas subterráneas

En su restaurante insignia Babel, los menús se basan en lo que se recoge cada día en el huerto.

La propiedad cuenta con un espectacular invernadero de cristal donde degustar tés de hierbas recién cortadas con pasteles caseros, una quesería artesanal, un obrador de pan de masa madre y una bodega con sala de catas para probar los vinos de la finca.

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Arquitectura tradicional y patrimonio histórico

Al caminar por Babylonstoren en Stellenbosch, el conjunto de edificios rurales destaca por su arquitectura de estilo colonial holandés del Cabo. Las fachadas encaladas presentan frontones barrocos ornamentados que contrastan con los tejados oscuros de paja tradicional.

La propiedad conserva establos antiguos, bodegas de fermentación y hornos de leña levantados hace más de tres siglos. Estos muros de adobe encalado mantienen una temperatura fresca en su interior, lo que facilitaba almacenar cosechas y barriles de vino frente al intenso calor del verano austral.

El diseño de los canales y la agricultura de la finca

El trazado del huerto se inspira en los antiguos vergeles que abastecían a las flotas mercantes que doblaban el cabo de Buena Esperanza. Un sistema de acequias de gravedad conduce el agua pura desde los arroyos de Simonsberg hasta cada hilera de árboles frutales.

Los cultivos se gestionan siguiendo principios de equilibrio biológico y rotación estacional. Las parcelas combinan plantas aromáticas que repelen plagas con flores silvestres que atraen polinizadores beneficiosos, evitando tratamientos químicos agresivos en los frutos.

Variedades de vid y entorno del valle

Los viñedos que rodean los jardines ocupan suelos aluviales ricos en minerales, protegidos por las pendientes montañosas circundantes. Las cepas se benefician de la brisa atlántica que templa las tardes estivales y favorece una maduración gradual de la uva.

En los terrenos de la finca se cultivan tanto cepas tradicionales como variedades mediterráneas adaptadas a los veranos secos. Pasear entre las hileras de sarmientos permite observar cómo se podan las plantas según los métodos clásicos de espaldera.

Consejos prácticos para recorrer los jardines

El recinto abarca una extensión considerable con caminos de tierra compactada y gravilla fina. Te recomendamos llevar calzado cómodo para caminar sin prisas y un sombrero de ala ancha que amortigüe la exposición solar en las horas centrales.

Si te interesa la botánica, conviene detenerse ante las tablillas explicativas situadas junto a los bancales de hierbas medicinales. Cada rincón del jardín ofrece una perspectiva diferente de los viñedos recortados contra las cumbres rocosas del valle.

Al recorrer las parcelas exteriores, recuerda respetar las delimitaciones de los cultivos para no pisar las plantas jóvenes ni alterar los canales de riego. El paseo resulta especialmente agradable a media tarde, cuando el viento del valle refresca el ambiente.

Un jardín organizado como un libro de botánica

Lo más llamativo de esta finca es la lógica con la que se ha ordenado el jardín.

Las zonas se agrupan por familias de plantas y por usos, de modo que puedes pasar de los frutales a las hierbas aromáticas, de las plantas medicinales a las que sirven para teñir o perfumar.

Esa disposición convierte el paseo en una especie de lección de botánica práctica, donde cada rincón tiene una explicación y cada planta una función dentro de la cocina o de la medicina tradicional.

Una finca viva durante todo el año

Como el jardín se cultiva con criterios de temporada, el aspecto del lugar cambia según el momento en que lo visites. En una época predominan las flores, en otra los frutos maduros y en otra el verde profundo de las hojas, y esa variación hace que valga la pena volver.

Los productos de la huerta alimentan las cocinas de la propiedad, lo que cierra el círculo entre lo que ves y lo que luego te sirven en el plato.

Para sacar partido a la visita, camina sin prisa y lee las etiquetas de las plantas.

Verás ejemplos de especies sudafricanas junto a otras llegadas desde muy lejos a lo largo de la historia colonial, un recordatorio de cómo los cultivos viajan con las personas y transforman los paisajes del Cabo.