Albercas turquesas y una mezquita subterránea en el Taman Sari del sultán
Taman Sari, el «jardín hermoso» del sultán de Yogyakarta, se empezó a construir en 1758 como retiro real con lagos, albercas, túneles y una mezquita circular subterránea. Hoy queda en pie un cuarto de aquel conjunto, entre callejones de un barrio habitado, y forma parte del Patrimonio Mundial desde 2023.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
Hay palacios que se ven desde lejos y otros que hay que encontrar. Taman Sari pertenece al segundo grupo. No tiene una gran fachada ni una explanada: se llega por calles estrechas de un barrio donde la gente vive entre muros del siglo XVIII, y de pronto aparece una alberca rodeada de arcos y torres.
Esa mezcla de ruina, restauración y vida cotidiana es lo que lo hace distinto a otros sitios históricos de Java. Aquí tienes cómo entender lo que queda, en qué orden recorrerlo y qué cuidar para no perderte entre los pasillos.
- Ubicación
- Barrio de Patehan, junto al mercado de Ngasem, a unos 2 km del Kraton
- Construcción
- Desde 1758 hasta 1765-1769, bajo Hamengkubuwono I
- Qué ver
- Albercas de Umbul Pasiraman y la mezquita circular Sumur Gumuling
- Tiempo de visita
- De 1 a 2 horas con guía y paseo por el barrio
- Horario y entrada
- Sin web oficial clara; confirmar a la llegada, hay tarifas distintas para extranjeros
- Patrimonio
- Incluido en el Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2023
Un jardín real que sirvió para descansar, meditar y defenderse
Según la Wikipedia, las obras empezaron en 1758 y terminaron entre 1765 y 1769, por encargo del sultán Hamengkubuwono I. El nombre en javanés significa «jardín hermoso». Los holandeses lo llamaron Waterkasteel, el castillo de agua. El complejo servía como lugar de descanso, taller, espacio de meditación y también como refugio defensivo.

El museo provincial Sonobudoyo añade un detalle: el sultán pudo alargar las obras a propósito para retrasar las exigencias de los holandeses. El conjunto se levantó sobre un manantial natural, que daba agua dulce a los estanques. Entre los edificios había mezquitas, cámaras de meditación y piscinas, unos 59 en total según la enciclopedia.
El misterio del arquitecto portugués
Una historia muy repetida atribuye el diseño a un portugués naufragado llamado Demang Tegis. Aparece en un manuscrito, y algunas webs la dan por cierta. Pero la Wikipedia señala que los estudiosos la discuten, porque la arquitectura tiene carácter javanés. La misma fuente cita como responsable de las obras a Tumenggung Mangundipura, que había estudiado arquitectura europea en Batavia.
Lo prudente es contarlo como una leyenda sin confirmar. Lo que sí se percibe en los edificios es la mezcla de influencias: arcos y detalles de aire europeo sobre una tradición javanesa. Esa mezcla es la que da al conjunto su aspecto propio, más allá de quién tuviera el lápiz en la mano.
Cómo estaba organizado: cuatro zonas y un lago
Según la Wikipedia, el conjunto tenía cuatro áreas: un gran lago artificial al oeste, con islas y pabellones; un complejo de baños en el centro, llamado Umbul Pasiraman; un conjunto de pabellones y estanques al sur; y un lago más pequeño al este. Sonobudoyo cita las islas Pulo Gedhong y Pulo Kenanga y la isla de meditación Pulo Panembung.
Hoy el lago ya no existe tal como era. Lo que se conserva y se visita con más facilidad es la zona de los baños y sus alrededores. Por eso conviene ir con la imagen mental de un palacio acuático que se ha perdido en gran parte, y fijarse en los fragmentos que sí se mantienen.
Umbul Pasiraman: las albercas
Es la parte mejor restaurada. La Wikipedia indica que solo el complejo central de baños se ha restaurado por completo. Verás estanques rodeados de muros claros, escaleras, arcos y una torre desde la que, según se cuenta, el sultán observaba el baño de las mujeres de su corte. Lleva calzado con buen agarre porque los escalones resbalan con la humedad.
No hace falta acelerar. Sentarte un momento junto al agua te permite fijarte en detalles que pasan desapercibidos: el trazado de los canales, los relieves de las fuentes y el modo en que la luz entra entre los muros. Los guías locales suelen llevar a los visitantes primero a esta zona.
Sumur Gumuling: la mezquita bajo tierra
Es el rincón más fotogénico. Sonobudoyo lo describe como una mezquita subterránea circular. Su planta circular la distingue de cualquier otro templo de la ciudad. Se llega por pasajes y túneles, y según esa misma fuente el conjunto tenía túneles pensados como vías de escape.
Algunos relatos dicen que funcionaba sin tejado, para que entrara la luz, y que la acústica permitía al imán hacerse oír sin micrófono. Son explicaciones habituales entre los guías locales y las webs de viajes, pero las fuentes consultadas no las confirman, así que trátalas como tradición oral.
De ruina a barrio: lo que ocurrió después
Tras la muerte del sultán, el mantenimiento se volvió difícil y el sitio se deterioró. El terremoto de 1867 destruyó edificios y vació los estanques, según la Wikipedia.
Después, los vecinos levantaron casas entre las ruinas, y así nació el barrio actual. Durante la ocupación japonesa, la gente encontró refugio en los restos, y el sultán Hamengkubuwono IX permitió que se quedaran.
Las restauraciones empezaron en 1977 y hubo más trabajos después del terremoto de 2006, que deshizo parte del avance. En 2023, Taman Sari entró en la lista del Patrimonio Mundial dentro del conjunto «El eje cosmológico de Yogyakarta y sus monumentos históricos», según la Wikipedia.
Cómo llegar y cuánto tiempo dedicar
El complejo está en el barrio de Patehan, junto al mercado de Ngasem, a unos dos kilómetros del palacio del sultán (Kraton), según un portal de viajes. Se puede llegar a pie desde el Kraton atravesando el barrio de Kampung Taman. Hay rutas de autobús con paradas a unos 800 o 1.100 metros.
Una web de viajes calcula que la visita es corta, de 20 a 30 minutos, pero con guía, fotos y curiosidad lo normal es dedicarle entre una y dos horas.
Los horarios y las entradas aparecen en varias webs de viajes y medios locales, con tarifas distintas para extranjeros y nacionales. No hemos encontrado una web oficial, así que confírmalos a tu llegada.
Guía local, calzado y respeto por el barrio
El trazado es confuso: pasadizos, patios y callejones que conectan las albercas con la mezquita. Un guía local autorizado ayuda a no perderse y aporta contexto. Pacta el precio antes de empezar y pregunta cuánto durará el recorrido. Lleva agua, sombrero y calzado de suela antideslizante.
Recuerda que cruzas calles donde vive gente. Pide permiso antes de fotografiar a personas o interiores, habla en voz baja y no te asomes a patios privados. En el barrio hay talleres de batik, cafeterías y pequeños puestos, y comprar allí es una forma de apoyar a quienes mantienen vivo el lugar.
Qué ver cerca
Un portal de viajes menciona, a uno o dos kilómetros, el Museo Sonobudoyo, la fortaleza Vredeburg y el mercado de Beringharjo. El Kraton queda a unos dos kilómetros. Con una mañana libre, puedes encadenar Taman Sari y el palacio a pie y dejar el resto para la tarde.
Edificado en 1758 bajo el reinado del sultán Hamengkubuwono I con la ayuda de un arquitecto portugués náufrago conocido localmente como Demang Tegis, Taman Sari combinaba funciones de jardín de recreo, taller de meditación espiritual, harén y fortaleza defensiva en Yogyakarta (Indonesia).
Al salir del complejo subterráneo, puedes recorrer los talleres de batik de Kampung Cyber o continuar hacia el Palacio del Sultán Kraton y el Barrio de Plateros de Kotagede.
¿Qué se puede ver hoy en Taman Sari?
Sobre todo las albercas de Umbul Pasiraman, la parte mejor restaurada, y la mezquita circular subterránea Sumur Gumuling, con sus túneles. Solo queda en pie una parte del conjunto original, rodeada de un barrio habitado.
¿Fue un arquitecto portugués quien lo diseñó?
Es una leyenda: un manuscrito habla de un portugués llamado Demang Tegis, pero los estudiosos lo discuten, porque la arquitectura es de carácter javanés. La Wikipedia cita como responsable de las obras a Tumenggung Mangundipura.
¿Hace falta guía en Taman Sari?
No es obligatorio, pero el trazado es confuso, con pasadizos y callejones. Un guía local autorizado ayuda a no perderse y aporta contexto. Pacta el precio y la duración antes de empezar.
¿Cómo se llega desde el Kraton?
Está a unos dos kilómetros, según un portal de viajes, y se puede ir a pie por el barrio de Kampung Taman. También hay rutas de autobús con paradas a unos 800 o 1.100 metros. Calcula una caminata por calles estrechas.





