Placas de plata repujada cubren Wat Sri Suphan, en el barrio de Wualai

Wat Sri Suphan es mundialmente conocido como el Templo de Plata de Chiang Mai. Erigido originalmente en el siglo XVI en el barrio de plateros de Wualai, su ubosot principal está completamente revestido de placas de plata y aluminio repujadas a mano.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Ubicación
100 Wualai Rd, Hai Ya, Chiang Mai (cerca de la Puerta Chiang Mai)
Norma tradicional
Por tradición religiosa milenaria Lanna, las mujeres no pueden ingresar al interior del Ubosot

Ubicado en el histórico barrio artesanal de Wualai en Chiang Mai, Wat Sri Suphan deslumbra por ser una auténtica obra de arte de la orfebrería tradicional de Tailandia.

Fachada y relieves cincelados enteramente en plata y aluminio en Wat Sri Suphan, Chiang Mai.
Michael Jenselius from Chiang Mai, Thailand, Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Relieves repujados a mano y escuela de orfebrería

Tanto la fachada exterior como los techos y pilares interiores lucen paneles cincelados a golpe de martillo y punzón por maestros plateros locales, representando escenas de la vida de Buda, el zodíaco oriental e incluso guiños modernos a la conquista espacial.

Historia del templo y del barrio de Wualai

El origen de Wat Sri Suphan se remonta a comienzos del siglo XVI, cuando Chiang Mai era la capital del reino de Lanna, un estado independiente que dominó durante siglos buena parte del norte de la actual Tailandia.

La tradición atribuye su fundación a un monarca de la dinastía Mangrai, y desde entonces el templo ha sido el centro espiritual de la comunidad que vive al sur de la muralla, a poca distancia de la antigua Puerta de Chiang Mai.

Del conjunto original quedan pocos elementos visibles, porque, como ocurre con casi todos los templos de la ciudad, se reformó y reconstruyó varias veces a lo largo de su historia.

Wualai, el barrio que rodea el templo, está ligado desde hace generaciones al trabajo de la plata.

Muchas de las familias de plateros que se asentaron aquí se dedican al oficio desde hace generaciones.

Durante buena parte del siglo XX, los talleres de Wualai abastecían a toda la región de cuencos, bandejas, joyas y objetos rituales, y el sonido del martillo sobre el metal formaba parte del paisaje cotidiano de la calle.

Con la llegada de la producción industrial, el oficio empezó a perder relevancia y muchos talleres cerraron.

La idea de revestir el ubosot de plata surgió a comienzos de este siglo como una manera de mantener vivo ese saber artesanal: el abad y los vecinos del barrio impulsaron un proyecto que se prolongó durante años y que dio trabajo a orfebres veteranos y a aprendices.

Por eso, más que un simple adorno, el edificio es una especie de manifiesto del barrio, una obra colectiva que resume la identidad de Wualai.

Recorrido por el recinto

El protagonista indiscutible es el ubosot, la sala de ordenación, que es el edificio más sagrado del templo. Paredes, columnas, frontones, aleros y hasta los marcos de las ventanas están cubiertos de paneles metálicos trabajados en relieve, de modo que el edificio entero parece una gran pieza de orfebrería.

Al recorrerlo por fuera conviene detenerse en los distintos niveles del tejado, típicos de la arquitectura lanna, y en las figuras de serpiente mítica que decoran las esquinas. A media mañana o al atardecer, la luz rasante hace resaltar cada relieve.

Según la explicación que suele darse en el propio templo, bajo el ubosot se enterraron objetos sagrados y amuletos durante su consagración, y la creencia tradicional lanna sostiene que su fuerza podría verse afectada si una mujer entra en el recinto.

Por eso el acceso al interior está reservado a los hombres. Las mujeres pueden recorrer libremente el exterior, el resto del templo y el viharn, la sala de reuniones donde se guarda la imagen principal de Buda y donde los fieles acuden a rezar y a dejar ofrendas.

Detrás de los edificios principales se levanta el chedi, la estructura en forma de campana que guarda reliquias, y en distintos rincones del recinto aparecen pequeños santuarios, estatuas y árboles con ofrendas atadas a sus ramas.

Es habitual que en un sector del templo haya artesanos trabajando nuevas piezas: si coincides con ellos, verás cómo marcan el dibujo sobre la lámina y lo van levantando golpe a golpe con punzones de distintos tamaños, un proceso lento que explica por qué el revestimiento tardó tanto en completarse.

Al mirar los paneles con calma, descubrirás motivos muy variados:

  • Escenas de la vida de Buda y de sus vidas anteriores, narradas en los relatos jataka.

  • Los animales del zodiaco del calendario lanna, muy presentes en la devoción popular del norte.

  • Figuras de la mitología compartida por el hinduismo y el budismo, como divinidades guardianas y criaturas míticas.

  • Motivos florales y geométricos propios de la decoración tradicional lanna.

El templo al caer la tarde y el mercado del sábado

Wat Sri Suphan cambia por completo cuando oscurece. La iluminación nocturna hace que la plata adquiera tonos dorados y azulados según el ángulo, y el ambiente se vuelve mucho más tranquilo que durante el día, cuando llegan los grupos organizados.

Si te interesa la fotografía, el momento justo después de la puesta de sol, con el cielo todavía azul, suele dar las mejores imágenes del ubosot.

Los sábados por la tarde, Wualai Road se cierra al tráfico y se convierte en un mercado callejero, el llamado Saturday Walking Street. Los puestos ocupan la calle frente al templo y ofrecen artesanía, ropa, objetos de plata del barrio y mucha comida del norte de Tailandia.

Combinar la visita al templo con un paseo por el mercado es uno de los planes más agradables de un fin de semana en Chiang Mai, aunque conviene saber que a última hora hay mucha gente y se camina despacio.

En distintos momentos, el templo también ha organizado charlas con monjes y sesiones de introducción a la meditación pensadas para visitantes extranjeros, una oportunidad para preguntar sobre la vida monástica y el budismo theravada.

Como la programación varía, lo mejor es preguntar en el propio templo o consultar la información local antes de ir.

Consejos para la visita

Como en cualquier templo budista de Tailandia, conviene llevar los hombros y las rodillas cubiertos y quitarse los zapatos antes de entrar en los edificios. Un pañuelo grande en la mochila resuelve cualquier imprevisto.

Dentro de las salas, evita señalar las imágenes de Buda con los pies, no te subas a plataformas ni toques las estatuas, y baja la voz si hay fieles rezando. Hacer fotos del exterior está bien visto, pero siempre con discreción.

Para recorrer el templo con tranquilidad basta con unos 45 minutos o una hora, algo más si te detienes a mirar el trabajo de los artesanos.

La temporada fresca, de noviembre a febrero, es la más cómoda para caminar por Chiang Mai; en los meses más calurosos, lo ideal es venir a primera hora o al final de la tarde. Los horarios y las condiciones de entrada pueden cambiar, así que conviene consultarlos antes de ir.

Qué ver cerca

Wualai Road está llena de tiendas y talleres de plata, algunos con piezas tradicionales y otros con diseños actuales, y vale la pena recorrerla sin prisa aunque no sea sábado.

Los alrededores del templo están llenos de pequeños talleres y tiendas de plata.

Hacia el norte, junto a la Puerta de Chiang Mai, el mercado del mismo nombre es un buen lugar para probar la cocina local, sobre todo por la noche, cuando se instalan los puestos de comida callejera.

Cruzando el foso entras en la Ciudad Vieja, donde están algunos de los templos más importantes de la ciudad, como Wat Chedi Luang, con su enorme chedi en ruinas, y Wat Phra Singh, uno de los grandes ejemplos de la arquitectura lanna.

Se llega caminando en un rato o con un trayecto corto en songthaew o tuk-tuk, así que es fácil armar una mañana o una tarde completa dedicada a los templos del centro.

Sigue descubriendo los tesoros y templos de Chiang Mai y el norte de Tailandia: Guía completa de Chiang Mai, Templo Wat Phra Singh, Templo Wat Chedi Luang y Guía de Tailandia.