Un reloj suizo en la torre de la Iglesia Matriz de Iquitos
La Plaza de Armas de Iquitos es la plaza mayor de la ciudad amazónica más grande del Perú, establecida en 1764. Ocupa una manzana del centro y reúne el Obelisco de los Héroes, la Iglesia Matriz neogótica con su reloj suizo de 1925 y la Casa de Fierro, de la época del caucho.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026
A la Plaza de Armas de Iquitos se llega siempre. Es el punto donde se cruzan los mototaxis, donde la gente queda para tomar un helado al caer la tarde y desde donde parten las calles que bajan al río. Un cuadrado de una sola manzana que resume, en pocos metros, toda la historia de la ciudad.
Lo que la hace distinta de otras plazas peruanas es el decorado. En lugar de casonas coloniales, la rodean edificios de la fiebre del caucho: una casa de hierro prefabricada en Europa, una iglesia neogótica con reloj suizo y fachadas que miran al Amazonas. Todo esto en una ciudad a la que no llega ninguna carretera.
- Ubicación
- Centro de Iquitos, entre Fitzcarrald, Próspero, Napo y Putumayo
- Cómo llegar
- A unos 7 km del aeropuerto; en el centro, a pie
- Tiempo de visita
- Una hora; dos si sumas el Malecón Tarapacá
- Mejor momento
- Al atardecer, cuando se enciende la fuente
- Entrada
- Espacio público, de acceso libre
- Información turística
- Oficina iPerú en Napo 161, a unos 50 m de la plaza
De Plaza del Comercio a corazón cívico
La plaza figura con fecha de 1764 y es el espacio urbano más antiguo de Iquitos. Su historia va ligada a la de la ciudad: un puerto fluvial que vivía de lo que entraba y salía por el río. Hoy sigue siendo el lugar de encuentro del centro, con la iglesia y la Casa de Fierro como edificios más reconocibles.

El gran cambio llegó entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, con el auge del caucho. Comerciantes y empresarios se enriquecieron con la goma que salía de la selva, y la plaza se convirtió en el escaparate de esa prosperidad. Cada familia poderosa quiso una fachada a su altura, a ser posible con materiales traídos de Europa.
Las calles que la delimitan llevan nombres que también cuentan algo: Fitzcarrald al oeste, por el cauchero Carlos Fermín Fitzcarrald; Próspero al este; Napo al norte, como el río; y Putumayo al sur. Si te orientas con ellas, ubicar los edificios del entorno resulta sencillo.
Un recorrido por los cuatro lados
La plaza se da la vuelta en diez minutos, pero merece más. Este orden funciona bien para no perderte nada y terminar cerca del río:
Empieza en el centro, junto al Obelisco de los Héroes.
Cruza hacia el lado este para ver la fuente y la Casa de Fierro, en la esquina de Próspero con Putumayo.
Sigue hacia el suroeste hasta la Iglesia Matriz.
Termina en el lado norte, en Napo, a pocos metros de la oficina de información turística iPerú.
El Obelisco de los Héroes
El pilar de cuatro caras que domina el centro está dedicado a los héroes de la Guerra del Pacífico. En sus cuatro lados figuran los nombres de loretanos caídos en aquellas batallas. Es un buen punto de referencia para orientarte, porque desde él se ven los cuatro lados de la plaza.
La fuente y los jardines
En el lado este hay una fuente ornamental con secuencias de chorros que alcanzan unos diez metros de altura. Por la noche se ilumina con luces de colores, sobre todo moradas, y es entonces cuando más gente se acerca. Alrededor hay bancos y jardines donde sentarse a mirar el movimiento.
La Iglesia Matriz y su reloj suizo
La catedral de San Juan Bautista ocupa el ángulo suroeste. Las obras empezaron en 1911 y la iglesia se inauguró el 16 de marzo de 1919. La torre no se terminó hasta 1924, y entre 1944 y 1949 el edificio se amplió. Su estilo es neogótico, poco frecuente en una plaza de armas peruana.
En 1925 se instaló en la torre, de unos 20 metros, un reloj público comprado en Suiza. Es un detalle que se ve desde cualquier punto de la plaza y que sirve de referencia para quedar con alguien.
Si la encuentras abierta, entra. Dentro hay frescos del pintor César Calvo de Araújo, autor también del tríptico del altar mayor, y quince vitrales con santos de la orden agustina. Recuerda que es un templo en uso: respeta las misas y evita el flash.
La Casa de Fierro y las fachadas del caucho
En la esquina de Próspero y Putumayo se levanta la Casa de Fierro, una estructura metálica prefabricada que la tradición atribuye a Gustave Eiffel y que se considera la primera casa prefabricada de América.
Las fuentes no coinciden en la fecha ni en el recorrido exacto de las piezas, pero sí en lo esencial: se fabricó en Europa, viajó desarmada y se montó aquí en los años del caucho.
Por ella pasaron varios dueños, entre ellos Antonio Vaca Diez y el cauchero Anselmo del Águila, que la usó como residencia, y en 1914 se convirtió en restaurante. Hoy la planta baja tiene tiendas de recuerdos y el piso de arriba funciona como restaurante, desde cuyo balcón se ve la plaza.
En el entorno están también la antigua Casa Pinasco y la antigua Casa Fitzcarrald, y en el lado norte se alza el Hotel El Dorado. Busca los azulejos y los balcones de hierro forjado en las fachadas de las calles que bajan hacia el río: son la firma de aquella época.
Del aeropuerto a la plaza, y de la plaza al río
Iquitos solo se alcanza en avión o en barco. El aeropuerto Francisco Secada Vignetta queda a unos 7 kilómetros al suroeste del centro, y el trayecto en taxi o en motocarro hasta la plaza ronda la media hora según el tráfico. Acuerda el precio antes de subir, como es costumbre en la ciudad.
Una vez en el centro, todo se hace a pie.
A una cuadra, sobre el Malecón Tarapacá, está el antiguo Hotel Palace, levantado entre 1908 y 1912 con azulejos traídos de Málaga y balcones de hierro forjado con motivos vegetales. Hoy ocupa oficinas militares, así que se mira por fuera. El malecón es la continuación natural del paseo por la plaza.
El mejor momento: cuando baja el sol
A mediodía el calor húmedo aprieta y la plaza se vacía. La hora buena llega a partir de las cinco o las seis de la tarde, cuando refresca un poco, se enciende la fuente y salen las familias. Es el momento de probar helados de frutas amazónicas como el aguaje o el camu camu, que se venden en los alrededores.
Si coincides con una fecha patria, pregunta en la oficina de turismo por los actos cívicos que se celebren en la plaza. Para orientarte o pedir planos, acércate a la oficina de iPerú en Napo 161, a unos 50 metros de la plaza.
Con una hora tienes de sobra para recorrer la plaza, entrar en la iglesia y mirar la Casa de Fierro. Suma otra si quieres bajar al Malecón Tarapacá y sentarte frente al río cuando se pone el sol.
Punto de encuentro ineludible de residentes y viajeros en Iquitos, la Plaza de Armas es un oasis urbano arbolado rodeado por los edificios históricos más representativos de la fiebre del caucho, como la Casa de Fierro y el antiguo Hotel Palace.
Si te quedas más días en Iquitos, puedes seguir por Casas que flotan con la crecida en el barrio de Belén de Iquitos, Pacaya Samiria, la selva de los espejos donde nada el delfín rosado o Ayahuasca, cortezas y licores de la selva en el Pasaje Paquito.
¿Qué edificios importantes hay en la Plaza de Armas de Iquitos?
La Iglesia Matriz de San Juan Bautista, neogótica e inaugurada en 1919, en el ángulo suroeste; la Casa de Fierro, estructura metálica prefabricada de la época del caucho, en la esquina de Próspero y Putumayo; y el Obelisco de los Héroes en el centro.
¿Es cierto que la Casa de Fierro es obra de Eiffel?
Es la atribución tradicional, y así la recogen muchas fuentes, pero no coinciden en la fecha ni en el recorrido de las piezas. Lo seguro es que se fabricó en Europa, llegó desarmada y se montó frente a la plaza durante el auge del caucho.
¿A qué hora conviene ir?
Al final de la tarde. A mediodía hace mucho calor y hay poca vida; a partir de las cinco o las seis refresca, se ilumina la fuente y la plaza se llena de familias y vendedores de helados de frutas amazónicas.
¿Cómo llego desde el aeropuerto?
El aeropuerto está a unos 7 kilómetros del centro. Hay taxis y motocarros a la salida de llegadas; el trayecto ronda la media hora. Acuerda el precio antes de subir.





