Bukit Merese, la colina verde entre Tanjung Aan y Seger

Bukit Merese (la Colina de Merese) es un espectacular promontorio verde que se adentra en el océano Índico entre las bahías de Tanjung Aan y Seger, en el sur de Lombok. Es famoso por ser uno de los miradores más populares de la isla para contemplar atardeceres sobre el mar.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Ubicación
Sengkol, Pujut, Lombok Central (extremo oeste de Pantai Tanjung Aan)
Acceso a pie
Caminata suave de 10 a 15 minutos por senderos de hierba sobre la loma
Fauna local
Vacas y cabras pastando libremente en las colinas junto a los acantilados

Un anfiteatro natural sobre el océano Índico

Con sus onduladas colinas de hierba verde que caen en picado hacia calas de agua turquesa y arrecifes someros, Bukit Merese ofrece una de las panorámicas costeras más impresionantes de Lombok e Indonesia.

Panorámica desde la colina de Bukit Merese contemplando las calas y rompientes oceánicas al atardecer.
Dzikra Imron, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La puesta de sol y la magia del sol poniente

Cada tarde, viajeros y lugareños se sientan en la hierba en la cresta de la colina con un coco fresco o una bebida fría en mano para ver el sol hundirse en el mar, tiñendo el cielo de tonos dorados, magentas y púrpuras mientras las olas rompen en los arrecifes inferiores.

Cómo combinar la visita en el sur

Tras pasar una mañana de relax en la vecina Playa Tanjung Aan, sube a Bukit Merese al final de la tarde antes de cenar en los restaurantes de Kuta Lombok o conocer la historia en la Aldea Sasak de Sade.

Un paisaje que cambia con las estaciones

La costa sur de Lombok tiene un aspecto muy distinto al de las selvas del norte. Aquí las colinas son bajas, redondeadas y cubiertas de hierba, y el paisaje recuerda más a una sabana que al trópico de playas y palmeras.

Durante la temporada seca la hierba se vuelve dorada y los contrastes con el azul del mar son más marcados, mientras que tras las lluvias todo reverdece y las laderas adquieren un verde intenso.

Ambas versiones tienen su encanto, así que no hay una época mala para subir, salvo los días de nubes bajas.

Esta franja del litoral es además una zona en plena transformación. En los alrededores se ha impulsado un gran proyecto turístico y deportivo alrededor de Kuta, lo que ha traído carreteras, alojamientos y un circuito de carreras conocido internacionalmente.

Sin embargo, desde la cima de Merese todavía puedes mirar hacia el horizonte y ver sobre todo hierba, acantilados y bahías, una imagen que contrasta con el desarrollo que se extiende detrás.

Qué ver desde la colina

Antes de buscar tu sitio para el atardecer, camina un rato por la cresta y asómate a ambos lados. Hacia un lado se extiende la bahía de Tanjung Aan, con sus dos playas de arena distinta, una de ellas formada por granos pequeños y redondeados que recuerdan la pimienta.

Hacia el otro, la costa se recorta en acantilados y pequeñas calas donde rompen las olas. En días claros se distinguen varias lenguas de tierra que se adentran en el océano, y con buena luz el contraste de colores es espectacular.

En las laderas pastan vacas y cabras con total tranquilidad, y es habitual compartir el camino con ellas. Mantén la distancia, no las alimentes y respeta a los pastores y a los animales, que forman parte del paisaje cotidiano.

También es frecuente cruzarse con niños de la zona que ofrecen pequeños objetos artesanales. Un saludo amable y una negativa cortés suelen bastar si no te interesa nada, y si compras, conviene hacerlo con calma.

Una leyenda ligada a esta costa

Esta zona está unida a la leyenda de la princesa Mandalika, una figura muy presente en la cultura sasak. Según el relato, la joven, a la que pretendían muchos pretendientes, prefirió arrojarse al mar antes que elegir a uno y provocar un conflicto entre reinos.

De su cuerpo habrían surgido los nyale, unos gusanos marinos que cada año aparecen en las playas cercanas y se recogen en una gran fiesta popular llamada Bau Nyale. Aunque nadie te pedirá que lo creas, conocer la historia da otra profundidad a las vistas.

Consejos para disfrutar del atardecer

Llega con tiempo suficiente para subir con luz y elegir un lugar cómodo, porque en las horas previas a la puesta de sol se concentra bastante gente. Lleva una prenda de abrigo ligera, ya que el viento sopla con fuerza en la cresta, y algo de agua.

El suelo de hierba es irregular y puede estar húmedo, así que el calzado cerrado es mejor que las chanclas. Una linterna pequeña o la del teléfono te ayudará a bajar cuando oscurezca, ya que no hay iluminación en el camino.

Si te gusta la fotografía, prueba a girarte en cuanto el sol toque el horizonte: la luz rojiza sobre las colinas de hierba suele dar imágenes más interesantes que la propia puesta. Después puedes quedarte unos minutos para ver cómo se oscurece el cielo y aparecen las primeras estrellas.

Y si prefieres tranquilidad, sube un día laborable o por la mañana temprano, cuando la colina está casi vacía y la luz es suave y limpia.