Ellen DeGeneres Campus, donde se investiga al gorila de montaña
Abierto en 2022 en Kinigi con el apoyo de la presentadora Ellen DeGeneres, el Ellen DeGeneres Campus of the Dian Fossey Gorilla Fund es un vanguardista complejo arquitectónico y científico de unas cinco hectáreas dedicado a la investigación, la conservación comunitaria y la educación sobre los gorilas de montaña en Ruanda.
Por Daniel

- Ubicación
- Kinigi, a 10 minutos de la sede del Parque de los Volcanes
- Arquitectura
- Diseño sostenible con piedra volcánica local y 250.000 plantas autóctonas
- Atracciones
- Galería de conservación interactiva, centro de investigación con laboratorios y centro educativo
Arquitectura sostenible al servicio de la ciencia
Diseñado por el prestigioso estudio MASS Design Group, el campus está construido con piedra volcánica de la zona, madera de origen regional y techos ajardinados. Todo el complejo se integra armónicamente en el paisaje de las faldas volcánicas con sistemas de reutilización de agua de lluvia, calentamiento solar de agua y un humedal artificial para depurar las aguas residuales.
Experiencia museística interactiva y realidad virtual
El centro de visitantes ofrece salas interactivas de última generación con proyecciones audiovisuales, grabaciones sonoras del lenguaje vocal de los gorilas, pantallas táctiles con árboles genealógicos de las familias habituadas y recursos de realidad virtual y aumentada.
Laboratorios vivos y tienda de comercio justo
El centro de investigación del campus cuenta con laboratorios para estudios de genética y fisiología. El campus cuenta además con una cafetería y con senderos interpretativos.
Legado documental y archivos científicos de Dian Fossey
Uno de los mayores atractivos del Campus Ellen DeGeneres es su sala de exposiciones dedicada a preservar la memoria histórica y científica de la célebre primatóloga Dian Fossey.
La galería expone piezas de la época de Fossey relacionadas con su trabajo en Karisoke.
Los contenidos interactivos y de realidad virtual y aumentada acercan al visitante la historia de Fossey, transmitiendo al visitante la tenacidad y pasión que hicieron posible salvar a esta especie de la extinción inminente en los años setenta y ochenta del siglo pasado.
Jardines botánicos de regeneración con especies autóctonas
El complejo arquitectónico está rodeado por parcelas experimentales dedicadas a la reforestación y restauración del hábitat vegetal nativo de las montañas Virunga.
Durante el recorrido por los senderos peatonales exteriores, se observan miles de plantones de árboles autóctonos cultivados en viveros propios, como Dombeya goetzenii y Hagenia.
Estos jardines no solo embellecen el recinto con una estética orgánica integrada en el paisaje, sino que funcionan como un aula viva al aire libre donde estudiantes e investigadores estudian las tasas de crecimiento vegetal y los patrones de polinización que sustentan la rica biodiversidad del bosque tropical de montaña.
Programas de educación ambiental dirigidos a escolares ruandeses
El campus desempeña un papel de primer orden en la sensibilización ecológica de las nuevas generaciones de Ruanda. Salas de formación polivalentes y aulas tecnológicas acogen diariamente a grupos de alumnos procedentes de colegios rurales del distrito de Musanze para participar en talleres prácticos de biología de la conservación.
A través de lupas electrónicas, juegos educativos y visitas guiadas por científicos locales, los jóvenes descubren la importancia de proteger el ecosistema volcánico y conocen opciones profesionales vinculadas a la ciencia y la gestión de áreas protegidas, afianzando un compromiso intergeneracional con el futuro de su patrimonio natural.
Concluir la visita en la terraza de la cafetería con vistas panorámicas a las cumbres brumosas del Sabyinyo redondea una jornada educativa inspiradora y comprometida con el entorno.
De una cabaña en la montaña a un centro de ciencia
El nombre de Karisoke está ligado a los orígenes de la investigación sobre los gorilas de montaña.
A finales de los años sesenta, la primatóloga Dian Fossey instaló un campamento de estudio en las laderas de los volcanes Virunga, desde donde observó durante años la vida de los grupos de gorilas y documentó su comportamiento.
Aquel trabajo pionero dio lugar a un programa de investigación continuado, que sigue activo y que hoy cuenta con equipos de científicos, técnicos y rastreadores, muchos de ellos ruandeses.
Visitar el campus permite comprender cómo se ha pasado de una labor casi artesanal, basada en la observación paciente, a una ciencia apoyada en datos, análisis genéticos y tecnologías de seguimiento.
Aun así, el método esencial sigue siendo el mismo: conocer a cada animal y a cada grupo, anotar sus movimientos y relaciones, y usar esa información para protegerlos.
Una especie que ha ido recuperándose
Los gorilas de montaña se encuentran entre los grandes simios más amenazados, pero en las últimas décadas sus poblaciones han mostrado una tendencia positiva gracias a la vigilancia, a la participación de las comunidades y a la atención veterinaria.
Que su número haya aumentado hasta superar el millar de ejemplares es un resultado que se atribuye a un esfuerzo prolongado y colectivo. El centro es una buena ocasión para conocer esa historia y para entender por qué cada visita al parque contribuye, con sus ingresos, a mantener esa labor.
Observar sin molestar
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación es la forma de acercarse a los animales. Los equipos pasan años habituando a los grupos a la presencia humana, siempre con normas estrictas de distancia, silencio y comportamiento, y evitando cualquier contacto directo.
Los gorilas son vulnerables a las enfermedades humanas, por lo que se limitan el número de visitantes y se exigen precauciones sanitarias. Conocer estos detalles te preparará mejor si decides realizar más tarde una excursión de observación en el parque.
Aprovecha además para hablar con el personal sobre los programas de educación y los proyectos con las comunidades vecinas.
La conservación de los gorilas depende en gran medida de que las personas que viven junto al bosque encuentren beneficios en su protección, y ese equilibrio es uno de los desafíos más importantes de la región.





